14 abril 2019

Barrios, la deportista que lleva en la sangre el ráquetbol



Muchas veces, la pasión por un deporte proviene de la familia y ese es el caso de la cruceña Stefanny Angélica Barrios Reyes (5 de mayo de 2000), quien a su joven edad es una destacada raquetbolista con varios logros internacionales, entre ellos, ser la primera boliviana en llegar a las semifinales de un torneo profesional, lo que hace que sueñe con ingresar al Top-10 mundial.

La semana pasada, Barrios sorprendió a propios y extraños con un gran desempeño en el Open Bolivia American Iris, uno de los cinco Grand Slam que se juegan en el año, y que se llevó a cabo en Cochabamba, donde llegó hasta las semifinales de la categoría Profesional luego de vencer y eliminar a solo jugadoras del extranjero, muchas de ellas con una vasta experiencia, como la número cinco del mundo, la estadounidense Rhonda Rajsich.

“Estoy muy contenta, muy agradecida con Dios, con mi familia, el público. Fue un gran paso para mi carrera deportiva. Estoy feliz con mis resultados porque fue un momento único poder jugar con varias jugadoras del Tour Profesional”, señala Angélica.

Estuvo a un paso de llegar a la gran final, pero cayó con la número dos del mundo, la mexicana Samantha Salas (3-11, 11-2, 6-11 y 5-11). “Fue una linda experiencia la que tuve”, recalca la boliviana.

En este mismo torneo, pero en la categoría Open, llegó hasta la final; sin embargo, no la jugó porque estaba lesionada de su tobillo derecho consecuencia de su encuentro ante Rajsich. La campeona, por ‘walk over’ fue la boliviana Valeria Centellas.

El llegar hasta este momento en su carrera fue producto de varios años de trabajo y tener pasión por un deporte que comparte mucho con su hermano y a la vez entrenador: Joaquín, de 29 años.

“Mi hermano siempre me apoyó, le tengo mucho cariño porque me ayudó a mejorar mucho, gracias a él pude subir de nivel, ya que estaba conmigo las 24 horas del día y sabía lo que me faltaba”, cuenta la raquetbolista que a sus 8 años practicaba raqueta frontón en el Club Social Petrolero Polanco, porque sus padres y tíos gustan de esa disciplina.

“Siempre me encantó el deporte, era muy activa, me gustaba correr mucho, incluso hice atletismo en los Juegos Plurinacionales, pero el ráquetbol me llamó la atención porque se necesita mucha agilidad y correr”, expresa.

Con el pasar de los años se fue haciendo un espacio en el ráquetbol boliviano y a nivel internacional, ya que salió subcampeona mundial de 12 años en 2013, ganó plata y bronce en la Sub-14 del Panamericano en República Dominicana en 2015, y ese mismo año, en el Mundial que se realizó en el país centroamericano, obtuvo las mismas preseas. En 2017 salió campeona mundial de 16 años y la gestión pasada, en los Juegos Suramericanos de Cochabamba, cosechó dos platas.

En el US Open de 2017 y 2018 ganó un bronce y una plata, respectivamente.

Ahora quiere jugar el Tour Profesional y estar entre las mejores del mundo “Mi sueño es asistir a todas las paradas profesionales, competir en Estados Unidos y México, quiero estar en el Top-10 y daré todo de mí para conseguirlo”.

Con sus compañeros Conrrado Moscoso (izq.) y Roland Keller, ganadores del Open Bolivia. Foto: ABI

Estudia para ser médica

Angélica Barrios no solo tiene sueños deportivos, también aspiraciones profesionales, ya que si no llega a convertirse en raquetbolista a tiempo completo tiene el deseo de ser médica.

“Me gusta mucho la medicina, por eso estudio esa carrera en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (de Santa Cruz), donde curso el primer año. Es una carrera muy difícil, pero quiero seguir hasta terminarla”, señala.

Al igual que el deporte de la raqueta, que le gusta mucho a su familia, sus padres están relacionados con la medicina; su progenitor Henry es radiólogo y su madre Angélica es bioquímica.

“Gracias a Dios tengo mucho el apoyo de mi familia y por eso trato de sobrellevar mis estudios y el ráquetbol. No pensé que en este deporte me fuera tan bien, ya que siempre quise ser médico”, recalca.

Al estar en el primer año —según dice— no tiene muchos problemas en cuanto al tiempo para entrenar y estudiar, pero es consciente de que conforme pasen los años llegará un momento en el que deberá decidirse por uno de los dos.

“Si no logro mi sueño del ráquetbol me dedicaré 100% a estudiar porque eso será para toda la vida, ya que en nuestro país no se puede vivir del deporte, entonces mientras pueda, en este tiempo que tengo trataré de seguir con el ráquetbol al más alto nivel, pero más adelante me enfocaré a estudiar para tener un buen trabajo y de esa manera sustentar a mis hijos cuando los tenga”, sostiene Angélica, quien confiesa que no tiene muchos amigos en la universidad porque en estos primeros meses se ha enfocado a su preparación para el Open Bolivia.

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