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26 abril 2018

Video Primer Nacional de Esquí y Andinismo en Junio

25 julio 2016

Guarachi: “La montaña me sigue llamando”

Tenía 18 años cuando ascendió por primera vez y sus manos tocaron aquella masa gruesa de hielo. Era uno de los glaciares del nevado paceño Tuni Condoriri. Entonces era guía de una agencia de turismo de aventura, su primer empleo tras retornar a Bolivia de Arica, Chile, donde pasó su niñez y adolescencia.

Bernardo Guarachi, originario del municipio de Patacamaya en La Paz, es alpinista profesional desde 1981, aunque trepa montañas desde 1970. Se formó en alpinismo en Alemania.

La cortesía de un compañero de aventuras lo llevó a ese país por tres años. Luego se estableció en Bolivia con su propia agencia de turismo de montaña. Ahora tiene 63 años y acaba de conquistar las cimas del Elbrus (Rusia) y el Carstenz (Indonesia).

Su meta es ser el primer boliviano en cubrir el Seven Summit: las siete cumbres más altas del mundo por continente. Llegó además a las cimas del Everest (Nepal y Tibet), del Aconcagua (Argentina), del McKinley (Alaska) y Kilimanjaru (Tanzania). Solo le queda una: la del Vinson (Antártica), a la cual prevé llegar a fines del próximo año. De regreso en el país, Guarachi conversó con OPINIÓN sobre las condiciones que su actividad requiere, sus vivencias a más de 8.000 metros de altura y esa fuerza que lo mueve a seguir cuesta arriba.



P: ¿Cómo financia sus viajes, estadías y equipo?

R: Con mi trabajo de (agente de) turismo de montaña. Eso me ayuda bastante. Con esto he podido pagar la mayor parte de mis viajes. Antes el turismo andaba bien, ahora ha flaqueado. He recibido apoyo para el Everest el 98. Un grupo de personas, los “Amigos de Bernardo”, han hecho rifas y un montón de cosas para ayudarme a pagar casi la mitad del costo para subir al Everest. Ahora Inti me ha ayudado y también Entel.



P: ¿Ha recibido apoyo del Gobierno?

R: No, absolutamente nada.



P: ¿Cuánto tiempo se prepara antes de escalar?

R: La preparación ocurrió cuando me han formado los tres años en Alemania. A partir de eso, ya está dentro de mí. Solo me voy adaptando, ya sé las técnicas. Me preparo en lo físico. No como mucho, hago ejercicio para botar todo el exceso (de peso), me pongo en forma… La preparación física consiste en hacer caminatas fuertes, elevarse y subir 500 metros para calentar el cuerpo y perder el exceso de kilos que hay. Técnicamente estoy preparado, solo necesito ordenarme un poco con el cuerpo. La señora (su esposa) también me obliga (a comer) en la casa. No puedo rechazar comida o a veces me antojo un chicharroncito.



P: ¿Qué dieta sigue antes de una escalada importante?

R: Unos dos meses antes, siempre le digo a mi esposa que me dé comida más sana, no chatarra. Prefiero comer, todos los días si es posible, una lawa de maíz o tortillas de quinua. No necesito frituras. He subido al Everest con la comida que le dan al perro. Comí mucha lawa antes porque sabía que es un alimento muy bueno.



P: ¿Cuánto tiempo demoró en escalar las cimas más altas de su carrera?

R: En el que más demoré fue el Everest. Tardé 110 días, desde la casa, toda la excursión y el regreso. Costó.

P: ¿Quién le acompaña en sus viajes?

R: Últimamente nos están obligando en todas partes a tomar un operador. Podía hacerlo solo, pero ya no lo permiten. El operador organiza, pone las fechas y tomas ese espacio. En ese espacio se inscribe otro y otro. Así vamos todos juntos como amigos, pero no nos conocemos. Únicamente en Cho Huyo (Himalaya), en 2011, me acompañó mi hijo mayor. Pero que vayan dos personas cuesta mucho dinero. Tengo tres varones, el primero escala también. Si tuviera apoyo, puede continuar escalando, pero no tengo mucho apoyo. Él es joven todavía, está muy cerca de conseguir muchas cosas. Terminaré mi objetivo y le daré todo mi apoyo.



P: ¿Cuánto tiempo prevé seguir en esto?

R: Digo que terminaré cuando llegue a las siete cimas, pero seguramente no será así, seguiré escalando. Quiero disponer de tiempo para mi familia. Todo este tiempo ha sido salir, viajar y viajar. No he disfrutado mucho con mi familia. Si termino (de hacer esto), me voy a dedicar a la familia o puede que siga escalando también, dependerá de cuánto dinero disponga para seguir escalando montañas.



P: ¿La hipotermia es una constante al escalar?

R: Sí, en todas las escaladas. En Carstenz no porque (la zona) era muy selvática. En el resto, una enfermedad de altura te puede dar en cualquier momento. Ahí necesitas cámaras hiperbáricas para mejorar. Yo tengo la seguridad de que no me pasará nunca y no me pasa.



P: ¿Ha sufrido algún accidente?

R: Gracias a Dios, no, por el mucho cuidado que tengo. Cualquier arreglo hacia delante, puedo hacer, pero hacia atrás no se puede hacer nada, esa es mi filosofía. Cuidándome de esa manera, nunca me ha pasado un accidente, no tengo ninguna fractura.



P: ¿Recuerda el momento más difícil, aquel en el que incluso pensó que no podía más?

R: Recuerdo mis primeros 8.000 metros en el Makalu (Himalaya). A esa altura, las cosas no son normales. Los movimientos son tan difíciles que retroceder dos metros es casi imposible. Un día, al llegar a la cima, por no retroceder, nos equivocamos de camino y entramos en una zona fangosa sin salida. Esa noche pensé que iba a morir, pero salimos.



P: ¿Qué le motiva a seguir en momentos así?

R: La montaña, yo creo. Me sigue llamando y continúa haciéndolo.


21 julio 2016

Boliviano Bernardo Guarachi junto a Mentisan llegan a las cimas del Elbrus y el Carstensz

A un paso de cumplir el desafío de convertirse en el primer montañista boliviano que cubra el “Seven Summit” (las siete cumbres más altas del mundo, por continente), Bernardo Guarachi -acompañado de ungüento Mentisan- llegó a las cimas del Elbrus de Europa y el Carstensz de Oceanía, el 23 de junio y el 8 de julio, respectivamente.

Con estas dos montañas, el deportista boliviano, a sus 54 años de edad, ya logró llegar a seis de las siete cumbres que se puso como meta, quedándole pendiente solo la cima Vinson en la Antártida, la misma que piensa escalarla en diciembre de este año o máximo en enero del 2017.

Bernardo Guarachi, en 1998 llegó a la cima del Everest del Asia de más de 8.000 metros de altura, también conquistó el Aconcagua de Sudamérica (6.962 Mt), logró coronar el McKinley (6.194 Mt) en el Polo Norte y el año pasado ascendió el Kilimanjaru (5.895) en el continente Africano.

Exitoso

Guarachi, a su retorno al país contó el éxito de sus dos últimas travesías, explicó que el Elbrus -de más de 5.600 metros de altura, ubicado en Rusia- lo cubrió en 13 horas, tomando en cuenta el ascenso y el descenso; en cambo indicó que llegar a la cima del Carstensz de Indonesia (4.884 metros de altura) le tomó aproximadamente 20 horas.

Para lograr esta nueva hazaña, el ícono del alpinismo boliviano recibió el respaldo de Droguería INTI, empresa líder del mercado farmacéutico y comprometida con el deportista, por ser un hombre que pone el nombre de Bolivia en lo más alto del mundo y por ser representante indirecto de su producto Mentisan.

Guarachi destacó que en sus desafíos siempre va acompañado de Mentisan, ungüento que lo usa para cuidar su piel, curar sus heridas y evitar el dolor muscular. “No me falta nunca Mentisan, yo confío mucho en Mentisan”, sostuvo al agradecer el continuo apoyo que recibe de Droguería INTI.

Diferente

El alpinista boliviano comentó que con el Carstenz vivió una experiencia totalmente diferente. Explicó que fue la primera montaña rocosa -sin nieve- que escaló en toda su trayectoria profesional, y la que le demandó una mayor exigencia física, comparando con otras cumbres que también conquistó.

“Desde el principio fue duro y complicado, primero atravesamos 110 kilómetros de selva despoblada hasta llegar a la base del Carstenz. Durante cinco días de travesía soportamos las inclemencias del tiempo, principalmente intensas lluvias, y luego al llegar al pie de la montaña, iniciamos el ascenso por rocas puntiagudas y filosas que provocaban heridas en las manos, y antes de llegar a la cima cruzamos tres grietas a través de cables, como equilibristas”, describió el montañista.

Ahora el deportista piensa en la última cumbre del “Seven Summit. Luego se propuso continuar con otras montañas del mundo, principalmente las que tienen elevaciones mayores a los 8 mil metros sobre el nivel del mar.

En la oportunidad, el gerente de INTI, Christian Schilling, felicitó al alpinista y manifestó su propósito de seguir apoyando al deportista hasta que culmine su desafío de llegar a la última cima de las siete montañas más altas de cada continente del mundo.


Datos de Bernardo Guarachi


- Es alpinista profesional desde 1981 pero escala montañas desde 1976.
- Escaló el Illimani en 192 oportunidades.
- Encabezó rescates como el del avión Eastern que se estrelló en el Illimani.
- Conoce perfectamente la Cordillera Real, desde Chile hasta Argentina.
- Llegó a la cima del Sajama aproximadamente 40 veces.
- Subió el Aconcagua en más de tres oportunidades.
- Conquistó la cumbre del Makalu en el Himalaya.
- Fue el primer boliviano en coronar la bandera nacional en la cima del Everest a 8.850 metros sobre el nivel del mar (Esta gran hazaña le tomó 3 meses).
- Conquisto la cima del Cho Uyo en la cordillera del Himalaya.





20 julio 2016

Volvió Guarachi, tras hace cima en Elbrus y Carstenz, ahora va por el Vinson para hacer las siete cimas.

Bernardo Guarachi está de vuelta tras hacer cima en el Elbrus y Carstenz, de Europa y Oceanía, respectivamente. Ofreció ayer una conferencia de prensa para anunciar que le falta escalar una sola montaña y así poder cumplir el reto denominado “Seven Summit”. Guarachi a sus 54 años afirmó que su reto máximo ahora es el Vinson (5.140 m.) en la Antártica y explicó que para lograr este objetivo se requiere la suma de 50 mil dólares. El monto de este dinero, afirmó Guarachi, lo recaudará a través de auspicios. “Antes que nada el objetivo es poder hacer flamear la tricolor una vez más , deseo de corazón poder dejar en alto el nombre de Bolivia”, afirmó Guarachi. El destacado alpinista no se olvido de sus pasadas proezas y recordó las otras montañas que ya escaló. Aconcagua en Argentina (6.959 m.) y en 1985, Everest en Nepal (8.848 m.) y en 1998, McKinley en Alaska (6.200 m.) y en 2000, Kilimanjaro en Tanzania (5.895 m.) y en 2015, Elbrus en Rusia (5.642 m.) en 2016 y Carstensz en Indonesia (4.484 m.) en 2016, con una inversión de 170 mil dólares. Guarachi cuando recuerda sus aventuras se pone melancólico, con la mirada perdida en sus recuerdos y la voz firme narró algunas de sus anécdotas.

“En una ocasión cuando yo me encontraba escalando el Everest, me encontré en una situación peligrosa , desde el inicio del ascenso a la montaña la travesía se tornó peligrosa, despertamos en la madrugada en medio de un frio abrumador, al transcurrir las horas uno va sintiendo como las fuerzas le traicionan y a la vez se siente cómo la montaña se alimenta de tus energías y sientes que va creciendo cada vez más y más”, marró el ícono del andinismo nacional.

“Tuve que respirar hondo y continuar sin dejar que los pensamientos me traicionen y de esta manera conseguí llegar a la cima de la montaña”, explicó.

Ahora el objetivo que tiene en mente el alpinista es poder vencer a su último reto ubicado en la Antártida.

“Me propuse llegar a las siete cimas y estoy a un paso, ahora que estoy tan cerca no puedo retroceder; no se trata de un logro personal, es un logro para Bolivia y pido la ayuda de las autoridades; si tengo dinero puedo asegurar el ascenso del Vinson desde el 20 de diciembre hasta finales de ese mes o entrenando en enero”, declaró Guarachi. Para lograr esta proeza Guarachi deberá esperar un poco más de tiempo, en diciembre de este año y enero del 2017 son los dos únicos dos meses que la montaña queda habilitado, el resto del año la montaña es inaccesible.

Guarachi: “Mi objetivo es subir las siete cumbres”



A sus 64 años, el alpinista boliviano Bernardo Guarachi sigue superando metas y ahora va por su próximo objetivo: llegar a la cima del macizo Vinson, para convertirse en el hombre 201 en la historia del deporte más peligroso del mundo en conquistar las siete cumbres más altas del mundo.

Conocido en su comunidad, Patacamaya, como el ‘Pata de cabra’, el paceño comenzó su aventura por las montañas a los 20 años, dando sus primeros pasos como guía turístico. Ahora decidió transcender en el plano internacional logrando hasta final de año llegar a la cima del pico más alto de la Antártida.

¿Se lo ve intacto después de haber escalado mucho?

Parece, pero en realidad uno se agota de escalar mucho, sigo con ese ánimo que tenía desde el principio. Mi deseo era escalar las cumbres o cimas más significativas del mundo y hasta ahora tengo seis en la cuenta, solo me falta una.

¿Escalará la cima Vinson para completar su objetivo?

Sí, es un gran reto, porque el frío es realmente insoportable en esa zona geográfica, y uno debe tener la indumentaria correcta y necesaria para poder llegar hasta la cima.

¿Cuánto es el presupuesto que se ocupará en la misión?

Se necesita aproximadamente $us 50.000 para comprar todos los implementos para escalar la montaña. La ropa es lo más costoso, los abrigos tienen que ser bien confeccionados para sentir calor en el cuerpo. Otro gasto importante son los hoteles.

¿Tiene lista la fecha para la escalada?

Estamos planificando para hacerlo hasta antes de fin de año, son épocas donde se abre esta región al turismo y tratamos de aprovechar esas fechas. Hemos avanzado bastante en la planificación.

¿De las seis cimas que escaló, cuál fue la más peligrosa?

El nevado de la cordillera del Himalaya en Asia fue el más complicado por las diferentes condiciones climáticas y de terreno en la superficie. Ese fue el ascenso más difícil, al Everest hay que tenerle mucho respeto. Luego llegó al Aconcagua en Sudamérica, el kilimanjaru en África, la montaña con más altitud del Polo Norte. Creo que esos fueron los más difíciles.

¿Qué hará después de llegar a la cima de la séptima montaña?

Quiero disfrutar con mi familia, porque no fui a los lugares que escalé como un turista que mira, disfruta y se marcha. Yo subí cada montaña con el objetivo de llegar a la cima. Espero pasar más tiempo con mis hijos y dedicarme a viajar con ellos.


18 julio 2016

Guarachi está cerca del Seven Summits

El escalador boliviano Bernardo Guarachi logró dos ascensos exitosos al haber coronado las cumbres del monte Elbrus en Rusia, el más alto de Europa, y del Carstensz un monte sin nieve, el más elevado de la Oceanía, conquistando seis de los picos en su meta Seven Summits o siete cimas de los continentes del mundo.

Guarachi con más de 40 años de experiencia y que partió del país el pasado 13 de junio, confirmó que el 23 de junio llegó a la cima del nevado Elbrus (5.642 metros sobre el mar), mientras que el siete de julio logró hacer la cumbre de la montaña Carstenz (4.884 metros sobre el mar) en la isla Papúa Nueva Guinea, “en una travesía que incluyó varios días de vuelo y prolongadas caminatas por una selva tropical”.

Explicó que durante el ascenso al pico europeo en la cordillera del Cáucaso, le fue favorable el clima y que en el lugar existe un gran desarrollo turístico. “Los rusos instalaron teleféricos entre las montañas y continuamente mantienen las rutas con el uso de maquinaria”, aseveró.

Pero en la escalada al Carstenz en la isla Papúa Nueva Guinea – detalló Guarachi– “arriesgamos mucho, ya que tuvimos que caminar por más de 200 kilómetros en medio de una selva tropical y atravesar un río, antes de llegar al monte y con una intensa precipitación pluvial. Es una gran formación rocosa –la montaña– en forma de pirámide, por lo que se requirió de mucha preparación física y técnica”.

Con las últimas dos hazañas obtenidas en Europa y Oceanía, al andinista que tuvo el respaldo de la empresa Entel y Laboratorios Inti, sólo le resta llegar a la cumbre del nevado Vinson el más alto de la Antártica para completar la meta denominada Seven Summits o siete cimas, un objetivo logrado sólo por unos 200 afamados escaladores en el mundo. El boliviano Guarachi formó parte de un equipo internacional conformado por expertos escaladores de Polonia, Mongolia, China, India y Filipinas que también intentan alcanzar los picos de los siete continentes.

27 junio 2016

Club Sajama cumplió 19 años formando montañistas en Oruro

El club de montañismo Sajama, ayer celebró un año más de vida con la participación de andinistas del interior y exterior del país, el evento se desarrolló en el sector de Rummy Campa.

Medio centenar de apasionados al montañismo se dieron cita en el lugar emblemático que es empleado para la práctica de este deporte. De la misma forma se contó con la participación de algunos apasionados por este deporte de Corea e Italia, además otros de Sucre.

En cuanto a la participación de los orureños, estuvo el presidente de la Asociación Municipal de Montaña Oruro, Jorge Colque Marca, miembros de los clubes Rumicam, Addict Rocks, Vertical Rummy.

El sector denominado por los escaladores el Ángel es una zona donde se tiene rutas fuertes para el montañismo, en el acto central se hizo el encendido de una vela como símbolo del festejo del aniversario y del compromiso de continuar incentivando este deporte en Oruro.

En el acto central el secretario general del club Sajama, Juan Daniel Morales Vásquez, indicó que Oruro es la cuna de éste deporte, a su vez mencionó: "El escalismo en Oruro se ha desarrollado aproximadamente desde hace 30 años en un principio éramos afiliados del Club de Excursionismo Andinismo y Campin de La Paz, pero al ver que no contábamos con su apoyo nos vimos obligados a fundar el club Sajama que lleva este nombre en honor al imponente cerro que tenemos, así fue transcurriendo los años y hoy nos sentimos orgullosos de cumplir 19 años en el trabajo del deporte".

El clima no acompañó a la actividad ya que en la zona se registraron fuertes vientos provocando la suspensión del paso comando ya que por el frío y el viento, se corría el riesgo de entumecimiento en los deportistas, sin embargo sí se llevó adelante las demostraciones de escalada y rapel en una ruta pequeña para los niños que con mucha energía demostraron su entusiasmo.

"Damos gracias a dios por estar en el sector de Rummy Campana, esto por darnos las hermosas rocas que tenemos, hemos visto que las personas del exterior que vienen a practicar el deporte indican que los orureños estamos bendecidos ya que la roca es sólida y son las mejores para realizar el montañismo", expresó Morales.

Un aspecto que fue observado por los visitantes extranjeros es el descuido que se tiene en la zona, asimismo que cerca se tiene un criadero de cerdos lo cual desluce y afecta el buen desenvolvimiento del montañismo en el Rummy Campana.

13 enero 2016

Cholitas alpinistas buscan conquistar la cumbre del nevado Acotango a 6.070 msnm



Once cholitas alpinistas de La Paz pretenden conquistar la cumbre del nevado Acotango a 6.070 metros sobre el nivel del mar (msnm), ubicado en el departamento de Oruro, frontera con Chile, según informó el guía de montaña y rescate, Eulalio Gonzales. La expedición será entre el 19 y 20 de enero próximos. El grupo de mujeres conquistó en diciembre del año pasado la cima del Huayna Potosí, a 6.088 msnm.

"Como ellas ya conquistaron 6.088 metros sobre el nivel del mar, ahora el reto es conquistar siete nuevas montañas, como se lo hará este 19 y 20 de enero en la cumbre de Acotango, una montaña que está 6.070 (msnm) entre la frontera de Bolivia y Chile", indicó Gonzales a la ABI.

Dijo que ese nuevo reto se encuentra al margen de las montañas de Ancohuma, Chachacomani, Illimani y el Sajama (montaña más alta de Bolivia), que fueron elegidas para que esas mujeres vivan esa experiencia.

El guía agregó que las expediciones se harán dependiendo del clima para prevenir accidentes, pero se prevé que en febrero se hagan otras dos (no especificó cuales) y entre marzo y abril, las restantes.

"El reto se hará con las 11 cholitas con las que iniciamos, pero ha habido más cholitas que se quieren incorporar, así es que si quieren se lo hará con ellas porque cuanto más sean es mejor", señaló.

Carlos Mamani, otro guía de montaña que acompañará la expedición, dijo que luego de completar esos retos con las cholitas se pretende realizar la presentación del grupo de rescate y promocionar a las guías cholitas para ese tipo de expediciones en las montañas bolivianas.

"Queremos conformar un grupo de rescate con las cholitas para que ellas hagan la logística y nosotros la parte técnica de altura para un rescate, y queremos es promocionarlas como guías para que guíen a los turistas como una forma de fomentar al turismo en el país", sostuvo.

En diciembre, el grupo de cholitas paceñas llegó a la cima del Huayna Potosí y su reto fue difundido y admirado dentro y fuera del país, por lo que ahora se trazaron el objetivo de seguir conquistando más montañas para fomentar el turismo en Bolivia.


07 diciembre 2015

Guarachi coronó el Kilimanyaro

El escalador boliviano Bernardo Guarachi (63 años) regresó al país con la satisfacción de ascender de manera exitosa la montaña del Kilimanyaro, ubicada a 5.895 sobre el nivel del mar, en Tanzania (África), con este van cuatro de los siete objetivos que figuran en su proyecto de Seven Summit.

“Fue una experiencia buena, pudimos dar otro paso en nuestra carrera como escaladores. Esta vez me tocó el Kilimanyaro, no fue fácil porque técnicamente fue un ascenso difícil por el cambio del clima del calor al frío; comenzamos en la parte selvática y a medida que subimos la temperatura fue bajando”, declaró Guarachi.

La travesía de Guarachi comenzó el 17 de noviembre con el viaje desde Bolivia hacia el Continente Africano, llegó a Tanzania el 19 del mismo mes y al día siguiente comenzó el ascenso cumpliendo con su objetivo el 24 de noviembre. Ese día la bandera boliviana llegó a la montaña africana.

Durante la escalada Guarachi vio con tristeza que el cambio climático ha afectado bastante a esta región del mundo, por la elevadas temperaturas hay menos glaciales y para los próximos 10 años se teme que la nieve quede descongelada por completo.

Tras llegar a la cima del Kilimanyaro, Guarachi recibió el certificado del parque de Kilimanyaro, en cada campamento registraba su nombre y de manera obligatoria estaba acompañado por su guía. También contó con asistentes que llevaron el resto de su equipo.

Cumplido este reto quedan tres más en la carrera del escalador, se trata de la Pirámide Carstensz (Indonesia, 4.883 m.), Vinsón (Antártida, Polo Sur, 5.140 m.) y Elbrus (Rusia, 5.642 m.). Estima que hasta el 2017 subirá a estas montañas. Dentro del Seven Summit ya llegó a la cúspide de Aconcagua (Argentina, 6.959 m.) en 1985, Everest (Nepal, 8.848 m.) en 1998, al McKinley (Alaska, Polo Norte, 6.200 m.) en 2000 y al Kilimanyaro este año.

“Por mi puedo completar este proyecto en menos tiempo, porque estoy con ganas y con fuerza, pero el tema económico es el que frena mis planes. Pido a la empresa privada y otras instituciones que se sumen a esta causa de dejar la bandera de Bolivia en lo más de las montañas del mundo”, declaró Guarachi, quien en 192 ocasiones subió al Illimani.

Para ascender al Kilimanyaro el deportista boliviano gastó cerca de ocho mil dólares, entre gastos de transporte interno en Tanzania, y el pago de otros aspectos, aparte de los pasajes aéreos. Para ir a Carstensz necesita 13.500 dólares y para ingresar a la Antártida requiere de 42.000 dólares.

04 diciembre 2015

Guarachi escala y llega a la cima del Kilimanjaro



El alpinista boliviano Bernardo Guarachi regresó con éxito al país desde Tanzania, África, luego de coronar la cima de la montaña Kilimanjaro (la más alta de ese continente) con lo que ya escaló su cuarto cerro del proyecto Seven Summits (las siete cimas del mundo). Entre el 20 y 24 de noviembre Guarachi escaló el Kilimanjaro (de 5.895 metros de altura) con la colaboración de seis africanos.

Si bien deseaba hacerlo todo solo, esto no le fue permitido, por lo que se formó un equipo para que le acompañe y observe de que no sucedan contratiempos. Según explicó Guarachi uno de ellos era el guía, otro el cocinero, que tenía a su vez un ayudante, y los restantes tres eran los porteadores (cargadores).

Todo comenzó el pasado 17 de noviembre, cuando viajó desde Bolivia a Tanzania, adonde llegó dos días después (el 19), mientras que a partir del 20 comenzó a escalar. Si bien le tomó cuatro días para llegar a la cima, el boliviano contó que “no fue complicado” porque la nieve disminuyó, pues ésta ya solo hay en la cima y ya no en todo el cerro como hace unos años.

“La montaña no es tan complicada, pero es muy importante para Tanzania. Lo malo es que ha sufrido mucho el descongelamiento y por ello solo hay poca nieve en la cima”, comentó Guarachi, quien ni bien llegó a la cúspide hizo flamear la bandera de Bolivia y la Wiphala.

Cerca a las 06.00 del 24 de noviembre en ese país llegó a la punta cumpliendo con su objetivo, después de que la noche anterior comenzara a escalar la última parte, que era la más difícil.

“Estoy muy contento, porque todo esto lo hago en nombre de Bolivia, adonde voy llevo siempre la bandera nacional”, manifestó el alpinista, quien ayer por la tarde presentó en conferencia de prensa su nueva gran hazaña. Bajar a la base le tomó otros dos días.

Todo esto es parte del proyecto Seven Summits, el cual consiste en ascender los cerros más altos de cada continente: América, Asia, Europa, África, Oceanía. A ellos se suman también el Polo Norte y el Polo Sur. Aparte del Kilimanjaro, Guarachi también escaló: el Aconcagua en 1985 (Argentina, 6.959 metros de altura), Everest en 1998 (Nepal, 8.848 m) y McKinley en 2000 (Alaska, Polo Norte, 6.200 m).

El dato

Tres más

Faltan: Pirámide Carstensz (Indonesia, 4.883 m), Vinsón (Antártida, Polo Sur, 5.140 m) y Elbrus (Rusia, 5.642 m).

El primero

Guarachi quiere ser el primer boliviano en escalar las siete cimas del mundo.

Necesita apoyo económico

Bernardo Guarachi espera que para las últimas tres montañas que le falta por escalar reciba el apoyo económico por parte de las empresas privadas y del Gobierno nacional, ya que no tiene más dinero para seguir.

“Espero que me puedan ayudar, porque todo lo que hice fue de mis gastos, no he recibido ningún apoyo. Y no puedo quedarme, porque los años están pasando”, indicó Guarachi, quien para escalar el Kilimanjaro (en Tanzania, África), invirtió $us 7.000. El dinero que necesita es mucho más, pues el pagar el viaje al Polo Sur, además de toda la logística para la escalada, será de unos $us 47.000.

Debido a su edad (tiene 63 años) desea escalar las últimas tres que le quedan lo antes posible, por lo que tiene planificado —si es que recibiera el apoyo que solicita— para 2016 subir el Pirámide Carstensz (en Indonesia). Mientras que las restantes dos: Vinsón (Antártida, Polo Sur) y Elbrus (Rusia) los haría en 2017.

“Quisiera pedir cooperación, porque es mejor terminar todo esto (las siete cimas) para que haya un boliviano en el récord de escalada. Para que otra persona haga esto tendrá que pasar mucho tiempo, ya que deberá hacer lo que yo ya hice”, señaló Guarachi.


09 noviembre 2015

Guarachi, el señor de la montaña



Bernardo Guarachi ha ascendido y hecho cumbre en el nevado Illimani 192 veces. Nadie ha subido y bajado tanto como él. En cualquier momento llegará a las 200. Y si bien sabe cómo hacerlo, nunca da un paso hacia adelante sin encomendarse primero a Dios: “Le ruego que me proteja y me permita volver sano y salvo”. Como todo buen alpinista le tiene un respeto enorme a la montaña.

A sus 63 años, este héroe boliviano de la montaña admite que está en la parte final de su carrera y calcula que le quedan fuerzas para en los próximos dos años intentar lograr lo que pocos han conseguido: hacer cumbre en las siete cimas del mundo (Seven Summits). Cumplidos los 65 piensa retirarse.

Ya hizo tres y le faltan cuatro. La más difícil de todas fue llegar a los 8.848 metros del Everest (Nepal), lo logró en 1998 en su segundo intento. Antes estuvo en el Aconcagua (Argentina, 6.959 metros de altura), en 1985 —donde subió más de una vez— y en 2000 coronó el McKinley (Alaska, Polo Norte, a 6.200 metros).

Ahora está por viajar (la partida será la próxima semana) a Tanzania, en África, y su meta es escalar antes de que acabe noviembre (cree que serán suficientes cinco días) la montaña Kilimanjaro (5.895 metros de altura). Logró reunir —con su trabajo como guía en la montaña y “con algunas otras cositas que hago”— los 7.000 dólares que son necesarios para efectuar la incursión.

Ese monto no es nada comparado con los 42.000 dólares que necesita para ir a Indonesia (Pirámide Casrstensz, 4.883 metros), entre el sudeste asiático y Oceanía, donde solo la inscripción cuesta como para un Dakar, unos 20.000 dólares. Con apoyo público y privado espera lograrlo, lo mismo que ascender al Vinsón (Antártica, Polo Sur, 5.140 m) y Elbrus (Rusia, 5.642 m).

“En todos los ascensos que hice, y están registrados como récords, no solo aparece el nombre de Bernardo Guarachi, sino también y sobre todo el de Bolivia, y nuestra bandera está en lo más alto. Lo hago por nuestra patria”.

No hay ningún boliviano como él: apasionado por la montaña, aunque la muerte esté cerca.

Hizo cumbre con su hijo Eliot

Himalaya

Bernardo Guarachi y su hijo Eliot alcanzaron en 2011 la cima el Cho Oyu (8.201 msnm), una de las cumbres más altas del planeta que está ubicada en la cordillera del Himalaya.

Van 41 años

Desde que en 1974 empezó en el alpinismo, todavía sin saber cuál era su trabajo, han pasado 41 años. Guarachi cree que tiene dos años más para escalar montañas.

Su historia en el alpinismo se inició en 1974, en El Prado

Pocos saben que Bernardo Guarachi vivió gran parte de su niñez y juventud en Arica, Chile. En 1974 la dictadura de Augusto Pinochet hizo escapar a mucha gente y él pensó: “A dónde voy”. Lo mejor era regresar a Bolivia. Agarró lo que tenía y se vino.

“Había que vivir de algo. Un día me recomendaron ir a una oficina ubicada en El Prado a buscar a un señor español. Me lo presentaron, me vio y dijo: ‘Está bien’, y me contrató. Yo no sabía cuál era el trabajo. Luego me fui dando cuenta. Un día fuimos al aeropuerto a esperar a unos europeos, eran alpinistas, ahí comenzó todo. Empecé de abajo y cada vez me gustó más y más”.

Uno de esos extranjeros le ayudó tiempo después para que fuera a Alemania, donde estudió alpinismo. Desde entonces se convirtió en el más grande de su rubro en Bolivia y uno de los mejores en Sudamérica.

En su trayectoria hubo un episodio que lo marcó: el 1 de enero de 1985 un avión de la línea norteamericana Eastern se estrelló en el Illimani. A pedido del Cónsul de Estados Unidos, que era su amigo, él y dos ayudantes iniciaron el ascenso al nevado: “Lo único que yo quería, desde el lado humano, era llegar al lugar para ver si había sobrevivientes”. No vio a nadie, solo rescató pequeños restos de la aeronave que había caído para siempre.


05 noviembre 2015

Guarachi escalará el monte Kilimanjaro



El boliviano Bernardo Guarachi escalará a fines de este mes la montaña Kilimanjaro (Tanzania, África) como parte de su proyecto Seven Summits (las siete cimas del mundo), la cual espera desarrollar hasta dentro de los dos próximos años.

Guarachi, de 63 años, viajará el martes 17 de este mes al continente africano para realizar su travesía. Tendrá varias escalas: irá por Sao Paulo, Ámsterdam, Nairobi y terminará en Kilimanjaro. Tiene planificado iniciar la escalada a la montaña, de 5.895 metros de altura, el 20 de este mes y espera llegar a la cima unos días después, el 24 o 25.

“No había pensado hacerlo este año por diferentes razones, pero al final se dio la oportunidad, porque yo lo estoy financiando todo (cerca de 7.000 dólares), quiero llegar a la cima del Kilimanjaro y ser el primer boliviano en lograrlo”, mencionó Guarachi.

Si llega hasta la cumbre será su cuarta montaña escalada del proyecto “las siete cimas del mundo”, el cual trata de ascender los cerros más altos de cada continente: América, Asia, Europa, África, Oceanía. A ellos se suman también el Polo Norte y el Polo Sur.

Las montañas que ya escaló son: el Aconcagua en 1985 (Argentina, 6.959 metros de altura), Everest en 1998 (Nepal, 8.848 m) y McKinley en 2000 (Alaska, Polo Norte, 6.200 m). Aparte del Kilimanjaro le falta escalar: el Pirámide Carstensz (Indonesia, 4.883 m), Vinsón (Antártida, Polo Sur, 5.140 m) y Elbrus (Rusia, 5.642 m).

“Lo bueno es que las montañas más difíciles ya las escalé, las otras serán más sencillas, pero igual debo tener toda la precaución necesaria”, dijo Guarachi. Si consigue escalarlos todos será el primer boliviano en lograrlo, pues en el mundo 230 alpinistas lo realizaron, de entre los cuales hay un solo sudamericano, se trata del chileno Mauricio Purto, quien lo hizo entre 1961 y 1993.

“Sería un orgullo para mí, porque cuando hago todo esto no voy solo como Bernardo Guarachi, sino que lo hago como país. Quiero que la bandera boliviana esté en los registros de los récords”, señaló el alpinista. Sin embargo, su deseo de escalar estas montañas se ve perjudicado por el dinero, pues se necesita, por lo menos, $us 42.000 para hacer la expedición en el Polo Sur y espera tener apoyo de empresas privadas o públicas.

Los datos

Escaladores

En todo el mundo 230 alpinistas lograron escalar las siete cimas del mundo. Ya lo hizo un chileno y Bernardo Guarachi espera ser el primer boliviano en conseguirlo.

Antecedentes

Desde 1974 (a sus 22 años) comenzó a escalar montañas e indicó que subió cerca de 60 cerros en todo el mundo. Incluso el Illimani lo hizo en 192 oportunidades, según sus datos.


03 noviembre 2015

Descenso y rapel, como terapia


Pueden ser tomados como deportes de relajación. Alejan de la rutina diaria y, a quienes sufren de estrés les sirve de terapia, pues deben concentrarse al cien por ciento y esto les lleva a olvidarse de todo lo demás. Cuando llegan a la cima, desde las alturas, disfrutan de paisajes increíbles.

El descenso y el rapel —o escalada— son deportes definidos como extremos, pero también de relajación; ayudan a tratar el estrés y a alejarse del alcohol y de las drogas, asegura un grupo de intrépidos instructores del “Club de Montañismo Aventura de Sucre”. Estos jóvenes invitan a la población de Sucre y Potosí a animarse a experimentar los beneficios de estos pasatiempos intensos.

“Cuando se practica por primera vez rapel o descenso, lo primero que se experimenta es la sensación de vértigo. Después, cuando se llega a cierta altura uno se da cuenta dónde está y lo que puede hacer. La emoción y la adrenalina están en su punto máximo”, describe a ECOS el presidente del Club, Carlos Alberto Asebey.

En la parte turística se experimentan sensaciones y en lo deportivo sirve para la superación personal; se aprende a ser más fuerte, ágil, a dominar técnica para tomar otras rutas, a crearse retos y fijarse metas.

“Muchas personas practican estos deportes: cada uno tiene su riesgo, pero es muy divertido”, dice Asebey.

De relajación
Tanto el descenso como el rapel o escalada pueden ser tomados, además, como deportes de relajación. Alejan de la rutina diaria y, a quienes sufren de estrés les sirve de terapia, pues deben concentrarse al cien por ciento y esto les lleva a olvidarse de todo lo demás. Cuando llegan a la cima, desde las alturas, disfrutan de paisajes increíbles.

Sergio Paz, instructor del Club, afirma que estos deportes ayudan a alejar a adolescentes, jóvenes y adultos del consumo de drogas y alcohol, ya que se realizan sobre todo los fines de semana y exigen prepararse con antelación, tanto física como materialmente.

El día de la escalada o descenso tienen que estar conscientes y con sus cinco sentidos, listos para despertar temprano; así se abstienen de asistir a fiestas u otras salidas nocturnas en las que muchos suelen beber alcohol.

El Club
Actualmente integrado por 80 personas de ambos sexos, cuyas edades oscilan entre nueve y 33 años, el Club de Montañismo Aventura de Sucre se fundó en 2011, aunque algunos de sus miembros tienen más de nueve años de experiencia.

Su presidente, Carlos Alberto Asebey, detalla que se trata de un grupo diverso, que está integrado por abogados, psicólogos, médicos, ingenieros, estudiantes universitarios, colegiales y niños, entre aficionados y novatos, todos muy unidos.

Por el momento, los instructores practican escalada solo en el municipio de Sucre, debido a sus estudios y al trabajo. De acuerdo con su experiencia, los lugares más interesantes para practicar rapel y descenso son: todo el contorno del cerro Sica Sica, la Hoyada, el Sancho y Garcilazo.

Los materiales
El equipo esencial que se requiere para la práctica de ambos deportes consiste en: casco, arnés de escalada, mosquetones de seguridad, descensores, cuerdas dinámicas y estáticas, cintas de anclaje y zapatillas especiales.

La seguridad individual implica un equipo costoso: cada persona requiere mínimamente de unos 3.000 bolivianos para contar con lo básico. El club presta lo necesario a quienes no tienen ese equipo fundamental.

En Potosí
La Secretaría de Desarrollo Económico y Planificación del Gobierno Municipal de Potosí, mediante la Dirección de Turismo a la cabeza de Rolando Colque, invitó a los instructores del club sucrense para que dicten un curso de escalada o rapel con el fin de promocionar el turismo de aventura en la comunidad de Mondragón.

Al día siguiente del curso de capacitación, organizado por Jacobo Copa y al que asistieron una treintena de personas, se dirigieron a Mondragón para escalar la colina de Chullpa Pata.

Mondragón, ideal para la aventura
A Mondragón, desde la ciudad de Potosí, se puede llegar en autobús. Se recorren 35 kilómetros en un camino empedrado y serpenteante que, al final, se torna en polvoriento. Recompensa con un paisaje natural maravillo que invita a la aventura.

La Hacienda de Mondragón se encuentra ubicada a orillas del río Tarapaya, muy cerca de Chullpa Pata. Perteneció a la viuda Magdalena Téllez, en 1673 el lugar cobra importancia por la famosa leyenda de “El Santo Cristo de Bronce”.

El paisaje rocoso dibuja un cañadón estrecho que se interna más allá de 25 kilómetros; los peñascos tienen formas caprichosas y los farallones son pronunciados, en tanto que las cuevas, profundas, disparan la imaginación.

El lugar está plagado de formaciones graníticas de color amarillento, con características que muestran entrecruzamientos fuertes en planos largos, con presencia de areniscas calcáreas que las hacen resistentes a la erosión pluvial y eólica.

Actualmente allí se desarrolla el rodaje de una adaptación de las Crónica Potosinas “Santo Cristo de Bronce”, una tarea encomendada por el Gobierno Municipal de Potosí a la empresa Audio Visual “Algo Más Cine”, una producción destinada a crear cultura turística en la población local.

Chullpa Pata, ¡pura adrenalina!
Chullpa Pata es un bloque rocoso inaccesible, con una elevación de más de 100 metros. Guarda celosamente restos de utensilios que son testigo de la existencia de una civilización que el tiempo no pudo dejar en el olvido.

Refleja el pasado y el misterio de una ciudadela precolombina, con callejuelas caprichosas; pequeñas moradas que el tiempo dejó en el olvido.
En la escalada deportiva se desarrollan dos técnicas muy empleadas debido a sus características: el rapel y el descenso con cuerdas, acordes a las elevaciones que tiene el cañón de Chullpa Pata.

“Si desean disfrutar del paisaje y la naturaleza de manera diferente, con la adrenalina en su máxima expresión, la escalada deportiva es su opción”, invita el presidente del Club de Montañismo Aventura de Sucre, Carlos Alberto Asebey.

Los interesados en integrarse al grupo pueden hacerlo escribiendo a: aventurasucre@outlook.com o llamando a los celulares: 70332579, 75770339 y 67652189.

CARACTERÍSTICAS DE LOS DEPORTES EXTREMOS
- Producen nuevos retos constantemente.
- Requieren un compromiso significativo.
- Generan sensación de riesgo y adrenalina.
- Carecen de reglas estáticas.
- Son un camino para la autorrealización.
- Son un sinónimo de aventura.
- Se practican al aire libre, en contacto con la naturaleza.
- Ayudan a mermar el estrés.
- Requieren constante práctica y mantenerse en buen estado físico.
- Exigen utilizar ciertos elementos de seguridad.

Trabajo en tres áreas
Carlos Alberto Asebey (27)
Presidente del Club
“Ya estamos establecidos, somos un grupo grande pero no hay mucho conocimiento, falta más difusión. En el Club se trabaja en tres áreas: En el deporte, donde cualquier persona puede unirse a sus actividades sin costo; también prestamos servicio de tour a las agencias de viaje, y realizamos trabajos de difícil ascenso vertical, como la instalación de letreros, por ejemplo. Además, realizamos capacitaciones algunos fines de semana”.

El potencial de Potosí
César Calani (25)
Instructor
“Desde hace dos años trabajo como guía turístico y desde hace cinco practico escalada y trekking. Potosí tiene buen potencial, vi que las autoridades se interesan en apoyar a la actividad de aventura. Invito a que sean parte de este deporte, que sirve para eliminar el estrés que está afectando a la gente. Con la práctica uno se siente liberado y se olvida de los problemas, solo se concentra en lo que está haciendo”.

Con la seguridad no hay peligro
Guillermo Santibáñez (29)
Instructor
“Soy instructor rescatista del grupo SAR desde hace 12 años. Este deporte es maravilloso y muy interesante, por acá recién se está conociendo, sobre todo la escalada; sería bueno que se socialice más. Con la seguridad debida no hay peligro: los anclajes deben estar bien enchapados (puestos), a una profundidad considerable para que no se suelte. Para el descenso es lo mismo, el anclaje debe ser un poco más amplio”.

Una práctica que desestresa
Luis Antonio Sotomayor (26)
Instructor
“Es una práctica hermosa, yo la realizo desde hace cinco años; desestresa y libera. Todos lo pueden practicar, solo hay que saber hacer los nudos de las cuerdas y conocer las posiciones. Los niños son los que mejor obedecen todas las órdenes, no es lo mismo que con las personas mayores. Yo lo llevé a mi sobrino de siete años y para ser su primera vez, escaló perfectamente. También llevé a mi enamorada y le encantó”.

Ayuda a quitar las penas
David Lora (14)
Instructor
“Practico rapel y descenso desde hace un año y medio; me encanta, es muy divertido. Nos reunimos los fines de semana, te ayuda a quitar las penas y a perder el nerviosismo que se siente; eso es lo más lindo que tiene, porque vas a desestresarte y a disfrutar de la naturaleza. Es algo muy lindo, vale la pena. En Potosí hay buenos lugares para escalar y hay personas que tienen el coraje para subir o para hacer descenso”.

En vez de ir a una fiesta
Sergio Gustavo Paz (19)
Instructor
“Hace año y medio que me dedico al rapel, es un deporte de relajación que te saca de la rutina. Nosotros vamos los sábados y domingos a escalar. Yo, en vez de ir a una fiesta prefiero ir a escalar, porque si voy a la fiesta puedo beber y hacer cosas malas y al día siguiente no voy a estar con ganas de salir. Con la escalada te abstienes de las fiestas, impide que la gente tuerza su camino”.

23 agosto 2015

Volar sobre la nieve

Jaime Cuevas Cárdenas nació para vivir en las alturas. Desde que era pequeño, allá en su natal Irupana, volaba con su imaginación. Miraba a los pájaros de aquel paraíso yungueño y él los seguía con la mirada hasta que se perdían, y entonces empezaba a soñar con lo que veían.

Trepaba a los árboles y observaba todo desde unos metros más arriba que el común de los mortales. Sí, definitivamente había nacido para vivir en las alturas.

Con el correr de los años, Jaime ingresó al Colegio Militar de Aviación de la Fuerza Aérea Boliviana y convirtió su sueño en una realidad. Pero no fue suficiente. Quiso más. Sentir el aire en el rostro, el miedo disfrazado de adrenalina, la emoción de la libertad en el aire. Decidió “aparcar los aviones” y empezó a correr para volar por su cuenta. Hoy es uno de los referentes del parapente en el país.

Se antojó de volar por su cuenta en Río de Janeiro (Brasil), luego volvió a su tierra, Irupana, para quitarle espacio a las aves y descender en Churiaca. Pero ninguno de estos vuelos se comparó con el del domingo 16 de agosto.

Nieve

Aquella jornada hubo un cielo despejado sobre la ciudad de La Paz; días antes, dos nevadas habían caído sobre la metrópoli y ésta tiritaba; más arriba, en La Cumbre, que se encuentra en el camino a Yungas, a 4.725 metros de altura sobre el nivel del mar, el frío recrudecía y no solo calaba los huesos, sino que cortaba el aire. El día era ideal para una aventura más. Jaime, Álex López y Sandra Espejo tomaron sus mochilas y se fueron rumbo al reino de los cóndores.

“El paisaje era impresionante en La Cumbre”, narra Sandra. Ella, acostumbrada a volar en parapente desde enero de 2009, confiesa que ese día le picó el bicho del pánico. “Sentí miedo y desconfianza porque era un terreno nuevo”.

Jaime también estaba inquieto. Los pilotos Iván Mejía y Nicolás Araujo, que acompañaron a la expedición y estaban encargados de apoyar al trío de parapentistas, dieron el visto bueno a la nueva aventura, aproximadamente a 100 metros de la carretera que une a La Paz con Yungas.Entonces, el reloj marcaba las nueve de la mañana con algunos minutos.

El piloto empezó a correr. El aire le golpeó el rostro, pero no se detuvo, cogió velocidad y en un momento sus pies se separaron del suelo y ahí estaba, volando.

Sandra y Álex también se lanzaron al vacío. “Levantas el parapente, corres y no hay vuelta atrás. Desde el cielo, el paisaje es muy hermoso”, comenta Sandra, quien al día siguiente publicó algunas de sus fotografías en la red social Facebook.

Jaime, quien está acostumbrado a ver el mundo desde el cielo, también confiesa que la experiencia fue única porque desde arriba todo es diferente. Es más, ambos grabaron videos de su aventura, que se pueden ver en la página web de La Razón.

El planeo duró entre 11 y 12 minutos. Si se traza con una regla la distancia recorrida desde el inicio hasta el final de la aventura, en las cercanías de La Rinconada, se descubrirá que se cubrieron unos 2.700 metros.

El día, frío y desangelado, se vistió de colores para los expedicionarios. Cerraron la jornada a las 11.00 y para festejar el primer vuelo en La Cumbre nevada de La Paz comieron truchas en la localidad de Pongo.

MARAVILLA

La Asociación Paceña de Parapente —presidida por Jaime Cuevas y cuyo secretario general es Álex López— cumplió con éxito esta travesía, pero desconocidos cielos y desafíos se abren para la entidad.

“Queremos hallar sitios de vuelo cercanos a la ciudad de La Paz para permitir que más gente se involucre en la actividad”, adelanta Jaime, en una charla con Escape.

Los próximos lanzamientos serán en la Ciudadela Ferroviaria, en el Illimani y en La Cumbre, nuevamente. Todos estos sitios son vetas para los amantes de las alturas.

En el departamento de La Paz se realizan vuelos en Sapahaqui (provincia José Ramón Loayza), Copacabana (provincia Manco Kápac), Yanari, Llakasa, Mallasa y el Illimani (los tres en la provincia Murillo).

El más importante evento en parapente en esta región surca los cielos de Irupana (Sud Yungas). Tradicionalmente, en julio o agosto estas aeronaves se adueñan del cielo de esta zona piloteadas por profesionales de distintas partes del país y del mundo. Después de 12 años de festivales, la fama del Irupanapente atravesó fronteras.

Cerca de la urbe paceña, los sitios que se encuentran en la mira de la asociación son Alto Achumani, Huayllani, Ciudadela Ferroviaria y La Cumbre.

Lo atrayente de esta última, en el viaje realizado el pasado fin de semana, fue la nieve que copó los cerros de la zona.

Además, en el primer vuelo experimental del domingo se descubrió que la aventura puede durar más de 12 minutos y permitir mayor tiempo en las nubes.

Desde La Cumbre, además, el horizonte se pinta con tonos pasteles. En el fondo está la carretera serpenteante que va a Nor y Sur Yungas y, como si fueran escarabajos cansinos, los buses le dan un toque especial al panorama. “Es una zona con mucho potencial turístico”, afirma Jaime.

A Sandra le gusta la idea de conocer nuevos cielos en las cercanías de la ciudad de La Paz. “Es una tentación para nosotros que somos aventureros y exploradores”.

Jaime está emocionado con la idea de las inéditas pistas aéreas para los parapentes. Ya le han dicho que su idea es quijotesca, pero él no se amilana. Después de todo, no tiene los pies sobre la tierra.


17 agosto 2015

Los neozelandeses que conquistan nuestros nevados

"La primera vez que salí en la tele estaba muy nerviosa y no sabía qué decir”, contó a Miradas, Annie Beisly, quien a sus 11 años se convirtió en la persona más joven en conquistar la cima del Illimani.
La hazaña, realizada el 27 de julio, fue difundida por los medios de comunicación escritos, así como por diferentes programas de televisión. La pequeña escaladora ya es famosa, tanto que cuando Miradas llegó a su domicilio en la ciudad de El Alto, ella concedía una entrevista a una cadena de televisión.
Annie es la menor de tres hermanos que comparten con sus padres la pasión por el montañismo. Su padre, Gregg Beisly, llegó al país por primera vez alrededor de 1996, cuando tenía 24 años. En esa ocasión permaneció dos meses, en los que ascendió por el Ancohuma y el Illampu, ambos cerca a Sorata.
Entonces no sabía que en el país hay muchas montañas más como el Milluni, que tiene roca muy dura, similar al granito. Los montañistas de otros países buscan ese tipo de formación en todo el mundo, asegura el experto.
Beisly creció en Ohakune, un pueblo cercano a las montañas de la isla norte de Nueva Zelanda. Allá hay una formación muy grande, a la que los alumnos de las escuelas iban a esquiar una vez por semana.
Luego de esas primeras experiencias, el neozelandés acompañaba a su padre que escalaba sobre roca. Y al igual que su hija, Annie, a la edad de once años, él ya escalaba altas montañas.
A los neozelandeses les gusta la aventura y es común que la gente prefiera practicar deportes diferentes, incluso "más rudos”, aseguró. El rugby, por ejemplo, es el deporte nacional y la selección de su país actualmente es la campeona del mundo.
12 picos
En Bolivia hay 12 picos con una altura superior a los 6.000 metros, que son el Sajama en Oruro (Or), el Illimani en La Paz (Lp), el Ancohuma(Lp), el Illampu (Lp), el Parinacota (Or), el Chearoco (Lp), el Pomerape (Or), el Huayna Potosí (Lp), el Chachacomani (Lp), el Acotango (Or), el Chaupi Orko (Lp)y el Uturuncu en Potosí.
Beisly coronó la cima de casi todos, y sólo le faltan el Acotango y el Chaupi Orko.
En 2010, ascendió por primera vez al Illimani, al que ha retornado varias veces. En esa ocasión, hubo una tormenta eléctrica, y al llegar a la cima, junto a un amigo que lo acompañaba, Erick Monasterios, vio los rayos muy de cerca en la cara sur. "Era muy impresionante, increíble y bonito”, recordó.
Todos escalan
Su esposa Sal, así como sus tres hijos, Annie (11), Aedan (13) y Toby (15), comparten su pasión. "Juntos como familia hemos escalado muchas montañas y hemos conocido diferentes lugares en Bolivia”, afirma el experto, al explicar que en octubre retornarán a su país por motivos familiares.
A su hija Annie le gusta escalar montañas altas. Hasta hoy en el país ha ascendido a 15 picos. El primero lo escaló a los tres años de edad en su país, donde los cerros más altos tienen una altura de 3.700 metros.
Como Annie ha pasado casi la mitad de su vida en El Alto, su padre dice que "es mitad alteña” y añade: "para ella subir montañas altas es más fácil”.
Su segundo hijo, Aedan, en cambio, prefiere hacer trayectos cortos de mayores pendientes en roca, que son más difíciles. Su primera experiencia en el país la tuvo en el Chacaltaya cuando tenía casi ocho años.
Aedan ha coronado cimas de montañas como el Huayna Potosí, el Charquini y el Condoriri, entre otras. Sin embargo, aún no ascendió al Illimani.
Al mayor de los hermanos, Toby, le gusta escalar lo mismo roca que hielo. Ha ascendido por varios picos de la Cordillera Real. Entre los más altos están el Illimani y el Huayna Potosí. También escaló montañas más pequeñas como el Charquini.
Cuando Toby llegó al lado occidental del país quedó impresionado al ver lo cercanas que están las montañas de las ciudades. Su favorita es el Huayna Potosí porque la divisa desde cualquier punto de la urbe alteña y también por su pendiente, que requiere de mayor habilidad.
La subida a este cerro le toma cinco horas y el descenso, sobre una tabla de snowboard -similar a una tabla de surf, pero para nieve- no más de 40 minutos.
La madre de los hermanos, Sal, proviene de la capital neozelandesa, Wellington. Ella practica el andinismo desde que conoció a su esposo, hace 18 años. Incluso, su luna de miel la pasaron en una montaña.
El primer cerro al que ascendió en Bolivia fue Pico Tarija, cerca al Condoriri, hace siete años. Entonces, llegó con su esposo para evaluar si se establecerían en el país con sus hijos y se quedaron cinco semanas.
De los picos que Sal ha conocido en el país, el que más le gusta es el Huayna Potosí. "Es muy bonito, con (sus) grietas grandes; es muy interesante”, dice. Además de escalar montañas, ella da lecciones de inglés técnico a especialistas, como por ejemplo, ingenieros o jóvenes que trabajan en turismo.
Cerca de las montañas
Cuando llegó, hace cinco años, la familia neozelandesa se estableció en Sucre y luego en El Alto. Ellos eligieron esa ciudad porque "está muy cerca de las montañas”, pero también porque se pueden realizar muchos proyectos con jóvenes.
Reynaldo Choque Ramos y Daniel Flores Marca, por ejemplo, son dos muchachos que pertenecen al Club de Ski y Andinismo "K – Oz”, en el que Beisly, por invitación de su fundador, Pablo Choque, es instructor desde hace dos años.
Choque y Flores planean ascender a las cimas de los doce picos de Bolivia superiores a los 6.000 metros en un año; hasta la fecha ya han coronado la mitad de esas montañas.
Hay muchos jóvenes aventureros y es bueno que conozcan sus montañas, sostiene el experto, quien considera que de El Alto y La Paz pueden salir deportistas andinistas de nivel internacional.
La mayoría de los escaladores del mundo vive al nivel del mar. A ellos, escalar nevados de grandes altitudes les cuesta mucho, en cambio, los muchachos que nacen y crecen en la altura tienen ventajas. "Estos chicos han nacido en la altura, tienen ventajas genéticas”, explica el montañista.
En el domicilio de los Beisly, Miradas conoció una palestra que Gregg construyó para entrenar. Se trata de una estructura sólida de madera en la que los muchachos trepan y ejercitan sus brazos y dedos para escalar en roca.
Los miembros del club, que suman 25, entrenan en la palestra un par de veces a la semana. Normalmente, quienes recién comienzan realizan sus primeros ascensos en Aranjuez, donde practican con cuerdas y arneses.
Luego, para ejercitar con un piolet -una especie de pico para sujetarse en el hielo- y unos crampones -que tienen púas y se adaptan a las botas- salen a Charquini u otra montaña fácil.
Snowboard
En Charquini, sobre todo aprenden a descender sobre un snowboard, que puede alcanzar velocidades de 80 a 100 kilómetros por hora.
"(Charquini) probablemente es la pista más alta del mundo de snowboard”, dice Beisly. En el Club "K – Oz” los sábados se destinan regularmente para hacer estos descensos.
Para ascender al Illimani es necesario contar con cierta experiencia. En el caso de Annie, previamente ella escaló el Charquini, el Chacaltaya y el Huayna Potosí.
La ruta normal del Illimani es más fácil y culmina en la punta más alta, el pico sur, a 6.442 metros. El ascenso por la cara sur es más difícil y además hay otro camino más largo, que requiere ascender y descender por cinco picos superiores a los 6.000 metros. "El Illimani no sólo tiene un solo pico, es una montaña inmensa”, cuenta el padre de la niña.
Generalmente el ascenso al gran nevado requiere tres días. En el primero se sube hasta el campamento base, en el segundo hasta el campamento alto y en el tercero hasta la cima.
Annie realizó el ascenso junto a sus padres, su hermano Toby y Gonzalo Laura Quisbert del Club "K – Oz”. Su hermano Aedan no fue, porque no le gusta la altura, ya que le sienta mal.
Ella sintió algunos efectos, pues le dolió la cabeza y tuvo nauseas, pero al llegar a la cima sintió una gran felicidad, seguramente, tan grande como el nevado que coronó a su corta edad.

Como Annie ha pasado casi la mitad de su vida en El Alto, ‘es mitad alteña’. Para ella subir montañas altas es más fácil.

06 agosto 2015

Video El Club de Ski y Andinismo K-OZ de El Alto ofrece cursos para niños y jóvenes

30 julio 2015

Annie, la persona más joven en escalar el Illimani

Annie es una niña de 11 años que logró escalar el Illimani junto a su familia y se convirtió en la más joven en llegar a la cima.

Annie, sus padres, su hermano y unos amigos que practican el andinismo decidieron escalar el Illimani que tiene de altura 6.462 metros. Tardaron dos días en llegar al último campamento, se levantaron a las 3:30 del martes para iniciar el último tramo para llegar a la cima.

El cansancio era evidente en todos los participantes, pero Annie decidió seguir hasta terminar el recorrido. Después de seis horas, alrededor de las 9:30, llegó a la cima y lo primero que hizo fue dormir.

Después de una siesta de 10 minutos, se levantó para ver el gran paisaje que le regalaba la corona del Illimani, estaba emocionada por el paisaje que estaba viendo.

"La vista es una de las mejores del mundo, es asombrosa", expresó a ANF, Greeg Beisly, el padre de la niña.

La familia llegó a Bolivia hace cinco años de Nueva Zelanda. Annie estudia por correspondencia, todos viven en la ciudad de El Alto.

La primera montaña que Annie escaló fue en Nueva Zelanda a los seis años en Bolivia escaló el Huayna Potosí, el Charquini, entre otros.

La próxima montaña que la familia desea escalar es una cerca al nevado Condoriri que está a 5.648 metros de altura y que está a dos horas de la ciudad de La Paz.

Su familia se siente muy feliz de que Annie haya logrado ser la más joven en llegar a la cima y esperan que otros niños puedan tener la hermosa experiencia que su hija tuvo.

28 julio 2015

Andinista pide renta vitalicia a Senado

El andinista Alfredo Martínez, que llevó a cabo esta actividad durante 40 años de edad y hoy cuenta con 80, solicitó ayer al Senado una renta vitalicia como un reconocimiento a su larga trayectoria en beneficio del deporte boliviano en esa especialidad.

“Le envié una carta al presidente del Senado, el señor Alfredo González, pidiéndole respetuosamente que me haga el favor de entregarme una renta vitalicia, que sería del salario mínimo, para lo que resta de mi vida”, dijo el deportista que muestra con orgullo todos los recortes de periódicos en los que se pondera su actuación; sobre todo, haciendo pico en los nevados más altos de América del Sur.

“Estar en el Illimani es algo sobrecogedor, la vista es espectacular”, comenta Martínez, quien lleva a cuestas las carpetas con todo su historial.

“Ojalá pueda entrevistarme con el presidente del Senado para poder hablar respecto a este tema”, dice Martínez, quien siempre encuentra un momento para quien le pide que le hable acerca de sus hazañas deportivas.

El deportista mencionó que ya entregó una carta con la solicitud y que está a la espera de la respues-ta.

09 abril 2015

Federación de sky quiere más talentos este año

La Federación Boliviana de Ski y Andinismo (Febsa) proyecta elevar el nivel competitivo de quienes gustan de esta disciplina en todas sus modalidades. El propósito es ser parte de campeonatos internacionales en los que los deportistas se destaquen. Se tiene planificado desarrollar torneos departamentales y nacionales en este año y posibilitar la llegada de instructores.

Paolo Choque, directivo de la Febsa, explicó que tienen proyectos importantes para que se pueda contar con deportistas destacados.

24 mayo 2014

Anselme Baud, el francés que formó andinistas bolivianos

La primera vez que Anselme Baud pisó suelo boliviano, hace más de cuatro décadas, quedó impresionado por la belleza de los paisajes, la cultura variopinta, la sencillez de la gente y, principalmente, la grandeza de los nevados que rodean La Paz.
Corría 1972 cuando alcanzó por primera vez la cima del Huayna Potosí, abriendo la llamada ruta francesa, sin imaginar que este primer contacto con las montañas de Bolivia lo impulsarían, 25 años después, a regresar como instructor de guías bolivianos.
Este francés de contextura delgada, barba tupida y cabellos plateados, aún conserva esa pasión insaciable por el andinismo, actividad a la que se dedicó desde que tenía seis años y que hoy, a sus 73, todavía practica en su tierra natal para no perder la costumbre.
Su entrega y diligencia como maestro le dio el mérito de ser considerado "el abuelo de los andinistas” entre los miembros de la Asociación de Guías de Montaña y Trekking de Bolivia (AGMTB), agrupación en la que se desempeñó formando cinco de sus siete promociones.
Anselme recuerda que en 1996 el Gobierno de Francia, en defensa del fútbol de altura, destinó un monto económico que también alcanzó para establecer una escuela de guías en el país, bajo parámetros internacionales de formación, por sugerencia del andinista Bernard Francou.
Entonces, cuando la Escuela de Alpinismo de Francia lanzó la convocatoria entre los miembros, él se ofreció sin pensarlo dos veces, para reencontrarse con las montañas que años atrás lo habían conquistado y cumplir una importante misión.
Años antes de asumir el reto, Baud fue instructor de cientos de andinistas en Francia, Inglatera, Japón, España y Nepal, pero también realizó expediciones en el Himalaya y Nepal con descensos en ski.
Posteriormente, con un grupo de clientes belgas conquistó las siete cumbres más altas del mundo, de 8.000 metros, como Aconcagua, Everest, Elbrus y Pirámide de Kelsen.
En 1997 llegó al país con toda esa experiencia y de inmediato se lanzó una primera convocatoria abierta para aspirantes, en la que se presentaron 32 candidatos y aprobaron 24. No obstante, por la exigencia del curso, que duró cuatro años intensos, sólo aprobaron seis guías profesionales.
"Veía mucha motivación y progreso en los alumnos. Para ellos era algo nuevo, porque no hay esa tradición del andinismo, así que destaco el interés que tenían”, afirma Anselme, quien volvió a La Paz después de siete años para recibir un reconocimiento de la AGMTB.
La formación era totalmente práctica. Muchas veces se quedaban un mes en una montaña, haciendo prácticas de ascenso y descenso, rescate en alta montaña y otras destrezas que son importantes desarrollar para dirigir a los clientes.
Entre las múltiples anécdotas que atesoró en su estadía, el francés recuerda que mientras abrían una nueva ruta por el Huayna Potosí, él se adelantó con uno de los aspirantes para ver cómo estaba el camino de regreso y, de repente, cayó una nevada intensa en la que el resto quedó atrapado en lo alto de la montaña.
"Estaba inquieto porque no sabía cómo estaban los demás arriba. Se tuvieron que quedar a dormir una noche a la intemperie, sin nada que los cubra, pero todos sobrevivieron”, relata.
Además de este nevado, también tuvo la oportunidad de escalar el Illimani, Apolobamba, la Coordillera Quimsa Cruz, el Mururata, el Sajama y el Condoriri, tanto en escalada como en ski, una de las especialidades que tiene como andinista.
Enseñanzas recibidas
Aldo Riveros, actual presidente de la AGMTB, asegura que la formación que recibieron de Anselme hizo que mejore el servicio a los turistas que realizan esta práctica, en la que se deben controlar los riesgos.
"Para ser guía hay que tener pasión y vocación, dos cualidades que Anselme las transmite siempre. Es un gran profesor”, opina Riveros, quien conformó la primera promoción de guías profesionales del país.
Por su parte, Sergio Condori, director de la Escuela de Montaña, destaca el desprendimiento de este maestro que se desenvuelve en la montaña con "seguridad, eficacia y rapidez”; y que de alguna manera promocionó el andinismo en el país.

Este tipo de apreciaciones lo llenan de satisfacción, porque está seguro de que el mensaje que quiso transmitir en cada lección fue acogido y comprendido por sus alumnos. Es algo que, sin duda, le permite sentir el sabor del deber cumplido.

Perfil profesional

Vida Anselme Baud nació en Morzine, Francia, el 29 de enero de 1948.
Pasión Escaló el Monte Blanco a sus 12 años impulsado por su padre, quien era guía de ski.
Escritor Es autor de Las 100 más bellas bajadas en ski en los Alpes del Norte (1982); Mont Blanc y Agujas rojas: todas las bajadas en ski; y Nieves eternas crónica de una herencia (2011).
Honor En 2008 fue nombrado Chevallier de la Legión de Honor de Francia. Este año la AGMTB bautizará un nuevo refugio del Huayna Potosí con su nombre, en reconocimiento a su labor y aporte en el país.