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20 enero 2020
Bernardo Guarachi, el rey de la montaña
Bernardo Guarachi (Patacamaya, La Paz, 4 de diciembre de 1952) agrandó su leyenda como el mejor alpinista boliviano al convertirse en el primero del país en hacer cumbre en las Siete Cimas del mundo, logro que solo unas 200 personas consiguieron.
El jueves 9 de este mes, a las 19.00, hora de la Antártida (02.00 de Bolivia), Bernardo llegó a la cumbre del Macizo Vinson (4.892 metros sobre el nivel del mar) y con ello cumplió su sueño de escalar los siete picos más altos de los siete continentes del planeta (América, Europa, Asia, África, Oceanía, Antártida y Polo Norte).
“Me siento muy contento, soy un hombre importante, nadie ha llegado a todo esto. Estoy orgulloso porque he cumplido con Bolivia”, sostuvo Guarachi, el alpinista de 67 años que completó el objetivo de todo montañista.
No es un logro cualquiera, ya que solo unos 200 escaladores profesionales de todo el mundo lograron esta hazaña que implica mucho esfuerzo, no solo físico, sino económico, claro ejemplo es que para hacer su expedición en la Antártida invirtió cerca de 50.000 dólares, dinero que consiguió con su propio esfuerzo ante la ausencia de apoyo por parte del Gobierno y la empresa privada.
“No sé qué pasa con el Gobierno, desde hace tres años que mandamos cartas al Ministerio de Deportes, incluso al Presidente enviamos notas, pero finalmente no hubo respuesta, eso es lo que me puso mal, no hubo apoyo para ir a la Antártida. Los bancos y las empresas me dijeron que ya no financian más, eso me molestó mucho y por eso decidí autofinanciarme”, relató Bernardo, quien desde joven se interesó por esta disciplina.
Pocos saben que gran parte de su niñez y juventud vivió en Arica, Chile, pero durante la dictadura de Augusto Pinochet en 1974 decidió regresar al país y un día se encontró con el alpinismo por casualidad, un ciudadano español le ofreció un trabajo sin darle más detalles.
“Un día fuimos al aeropuerto a esperar a unos europeos, eran alpinistas, ahí comenzó todo. Empecé de abajo y cada vez me gustó más”, relató.
Gracias a la ayuda de uno de esos extranjeros viajó a Alemania para estudiar alpinismo entre 1978 y 1981 en la escuela Deutscher Alpenverein, donde se tituló. También forma parte de la Unión Internacional de Asociaciones de Guías de Montaña.
Gracias a ello comenzó a hacer expediciones en diferentes partes del mundo, pero no fue hasta que escaló el Everest (Nepal, Asia, 8.848 metros de altitud) en 1998, el nevado más alto del planeta, cuando decidió hacer cumbre en las Siete Cimas.
Como en 1985 ya había conquistado el Aconcagua (Argentina, América, 6.959 m), ya tenía dos nevados realizados, por lo que le faltaban cinco, que los completó en diferentes años: el McKinley (Alaska, Polo Norte, 6.200 m) en 2000, el Kilimanjaro en 2015 (Tanzania, África de 5.895 m), el Elbrús en 2016 (Rusia,
Europa, 5.642 m), el Carstensz en 2016 (Indonesia, Oceanía, 4.883 m) y el Macizo Vinson este año.
Fuera de esta hazaña, en Bolivia escaló varios nevados e hizo cumbre el Illimani (6.460 m) unas 200 veces.
Esa experiencia hizo que sea reclutado por el Cónsul de Estados Unidos para que ascienda el Illimani en la búsqueda de sobrevivientes del avión, de la línea norteamericana Eastern, que se estrelló el 1 de enero de 1985, pero no vio ningún cuerpo, solo restos de la aeronave destruida.
Su esposa sufrió con el Everest
Las diferentes expediciones que tuvo Bernardo Guarachi a lo largo de su trayectoria las vivió con mucha preocupación una persona: su esposa Elena Jemio, quien se siente contenta por el sueño que acaba de hacer realidad su pareja.
“Siempre estuve soportando sus viajes, quedando con esa preocupación de que algún día mi esposo no vuelva de la montaña. Este deporte no tiene seguridad, no hemos tenido apoyo de gobiernos, que nos negaron la cooperación”, dijo Elena, quien lleva 37 años de casada con Bernardo.
De entre todas las expediciones que su esposo realizó la que más le preocupó fue su ascenso al Everest en 1998. “Requirió de tres meses para hacer cumbre. Había mucho viento, cambiaba el tiempo, subía, bajaba. Lo bueno es que tuvimos la colaboración del presidente (Hugo) Banzer”, recordó.
Con el sueño cumplido de Bernardo, Elena ahora se siente contenta y más tranquila. “Estamos bastante felices como familia porque nos dijo que ir a la Antártida iba a ser lo último y que necesitaba que le demos el gusto de cumplir las Siete Cimas del mundo”.
Tienen tres hijos: Eliot (de 33 años), Andrés (31) y Jhonatan (28). El mayor sigue los pasos del padre. “Mi hijo quiere cumplir su sueño de escalar el Everest, lo que necesitamos es apoyo”, finaliza Elena. (19/01/2020)
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Alpinismo,
Montañismo
04 agosto 2018
31 julio 2018
MONTAÑISMO Implementan el primer sistema Highline en Oruro
A través de deportistas motivadores del deporte de la escalada y el montañismo, con la ayuda de jóvenes entusiastas que llegaron de otros países, en días pasados se implementó en algunos sectores de Rumi Campana un sistema para la práctica del Highline, deporte extremo que requiere de mucha capacidad y equilibrio.
El vicepresidente de la Asociación de Montañismo y Escalada de Oruro, Josué Colque, explicó que el pasado miércoles 25 de julio, llegaron algunos jóvenes escaladores de Brasil y Alemania, con quienes se tuvo la iniciativa de equipar la zona tradicional orureña donde se practica estas disciplinas, con un nuevo sistema de cuerdas para efectuar el Highline.
Mencionó que el escalar los muros y estar en las alturas implica realizarlo en diferentes formas y modalidades, una de ellas es el Highline, que consiste en anclar una cuerda en dos puntos entre una roca elevada y otra, se necesita concentración y mucho equilibrio por parte del deportista y hoy en día se catalogó como una de las prácticas más extremas de los últimos años.
Pareciera ser una emulación de un acto circense, con la diferencia que acá no existen redes de seguridad y que el intrépido que quiere afrontar este reto lo hace descalzo y con solo una cuerda de protección que va adjuntada a la cuerda principal, además de un arnés especial.
Los trabajos consistieron en hacer perforaciones en las rocas elevadas de Rumi Campana, ocho en total, que sirven como puntos de anclaje, tensionar la cuerda en dos extremos. Colque, agregó que los que deben practicar esta actividad deben tener base o conocimientos en el "Slackline", que se basa en el mismo concepto, solo que la cuerda esta tensionada cerca del suelo.
Se conoce que en Bolivia solo se tiene un sistema similar en la ciudad de La Paz.
ROCA
Sobre las denuncias en sentido que el sector conocido como la roca de Rumi Campana estaba siendo cubierto con tierra, Josué Colque, señaló que felizmente los trabajos quedaron suspendidos luego de que se conversó con uno de los vecinos y se espera que la situación permanezca de esa forma.
El vicepresidente de la Asociación de Montañismo y Escalada de Oruro, Josué Colque, explicó que el pasado miércoles 25 de julio, llegaron algunos jóvenes escaladores de Brasil y Alemania, con quienes se tuvo la iniciativa de equipar la zona tradicional orureña donde se practica estas disciplinas, con un nuevo sistema de cuerdas para efectuar el Highline.
Mencionó que el escalar los muros y estar en las alturas implica realizarlo en diferentes formas y modalidades, una de ellas es el Highline, que consiste en anclar una cuerda en dos puntos entre una roca elevada y otra, se necesita concentración y mucho equilibrio por parte del deportista y hoy en día se catalogó como una de las prácticas más extremas de los últimos años.
Pareciera ser una emulación de un acto circense, con la diferencia que acá no existen redes de seguridad y que el intrépido que quiere afrontar este reto lo hace descalzo y con solo una cuerda de protección que va adjuntada a la cuerda principal, además de un arnés especial.
Los trabajos consistieron en hacer perforaciones en las rocas elevadas de Rumi Campana, ocho en total, que sirven como puntos de anclaje, tensionar la cuerda en dos extremos. Colque, agregó que los que deben practicar esta actividad deben tener base o conocimientos en el "Slackline", que se basa en el mismo concepto, solo que la cuerda esta tensionada cerca del suelo.
Se conoce que en Bolivia solo se tiene un sistema similar en la ciudad de La Paz.
ROCA
Sobre las denuncias en sentido que el sector conocido como la roca de Rumi Campana estaba siendo cubierto con tierra, Josué Colque, señaló que felizmente los trabajos quedaron suspendidos luego de que se conversó con uno de los vecinos y se espera que la situación permanezca de esa forma.
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Montañismo
24 octubre 2017
Windy Erlin Arévalo Encinas 'Me preparo hasta el límite de mis fuerzas'
Lo operaron cuatro veces de los meñiscos y tuvo que dejar el fútbol, su antigua pasión. Pero encontró otra y ahora ni un dolor siente en la rodilla, es más, sus músculos se fortalecieron y ahora lidera la primera selección boliviana de montaña y trail del país. Windy Erlin Arévalo Encinas competirá en el sudamericano de Villa La Angostura (Argentina). Lleva dos años como atleta Trial y ha disputado pruebas que van desde los 42 kilómetros hasta los 100. Como no puede vivir del deporte, trabaja en la empresa que tiene junto a su familia y también es barman. Pero su pasión por lo extremo es más grande, así que dedica más horas a sus entrenamientos. En tierras argentinas espera una carrera rápida y a los mejores exponentes del continente.
P. ¿Qué tipo de carrera esperás en Argentina?
W.A.: Una rápida, por lo que he visto los gráficos que han publicado algunos corredores de versiones anterior. La idea es irnos el día 10 (de noviembre), hacer un estudio previo del terreno para que el cerebro asimile la ruta.
P. ¿Sabés con qué atletas internacionales competirás?
W.A.: Estuve espiando un poco. Y los buenos son argentinos. Ellos conocen muy bien esa ruta, que no es tan complicada. Está a 2 mil metros de altura. Estoy preparándome hasta el límite de mis fuerzas. Una cosa es el cuerpo y otra la mente. Es difícil combinar ambas. A veces la ansiedad de hacer bien las cosas lo traicionan.
P. ¿Cuáles son tus fortalezas como deportista Trail?
W.A.: Ahí ya es cuestión también de indumentaria. Soy fácil de adaptarme al clima. Competí en Perú a 5 mil metros de altura. Había ido gente dos semanas antes y estaba fatigada. Yo me fui en flota, llegué a Cusco y corrí sin problemas al otro día.
P. ¿Cómo vas a encarar esta prueba?
W.A.: Después de estar en Granada, España, aprendí muchísimo. A veces uno arranca y se dispara, pensando que yendo adelante es mejor. La carrera fue de 103 kilómetros, ahí aprendí que hay que ir lento. Me junté días antes con los corredores y hablaban de eso. Los campeones del mundo están siempre en segunda o tercera fila. Hasta que deciden atacar.
P. ¿Solo te dedicás a vivir de este deporte?
W.A.: Me tengo que levantar a las 5 de la mañana cuando me toca entrenar. Por ejemplo, los días martes, jueves y sábado voy a las Lomas de Arenas. Los lunes trabajo hasta tarde. Mi padre tiene una empresa de aislamiento acústico para auditorios. Es un trabajo temporal y voy a colaborarle. También soy barman, sirvo copas para fiestas privadas. Muchas veces me trasnoché y era una paliza para el cuerpo…
P. ¿Hace cuánto empezaste en el Trail?
W.A.: Hace dos años empecé. Jugaba fútbol antes. Estoy operado de los cuatro meñiscos, jugué en tercera división en San José (España), un equipo de la filial del Real Madrid y lo dejé. No podía hacer movimentos laterales porque me dolía. Ahora en montaña estoy cómodo.
P. ¿Qué tipo de carrera esperás en Argentina?
W.A.: Una rápida, por lo que he visto los gráficos que han publicado algunos corredores de versiones anterior. La idea es irnos el día 10 (de noviembre), hacer un estudio previo del terreno para que el cerebro asimile la ruta.
P. ¿Sabés con qué atletas internacionales competirás?
W.A.: Estuve espiando un poco. Y los buenos son argentinos. Ellos conocen muy bien esa ruta, que no es tan complicada. Está a 2 mil metros de altura. Estoy preparándome hasta el límite de mis fuerzas. Una cosa es el cuerpo y otra la mente. Es difícil combinar ambas. A veces la ansiedad de hacer bien las cosas lo traicionan.
P. ¿Cuáles son tus fortalezas como deportista Trail?
W.A.: Ahí ya es cuestión también de indumentaria. Soy fácil de adaptarme al clima. Competí en Perú a 5 mil metros de altura. Había ido gente dos semanas antes y estaba fatigada. Yo me fui en flota, llegué a Cusco y corrí sin problemas al otro día.
P. ¿Cómo vas a encarar esta prueba?
W.A.: Después de estar en Granada, España, aprendí muchísimo. A veces uno arranca y se dispara, pensando que yendo adelante es mejor. La carrera fue de 103 kilómetros, ahí aprendí que hay que ir lento. Me junté días antes con los corredores y hablaban de eso. Los campeones del mundo están siempre en segunda o tercera fila. Hasta que deciden atacar.
P. ¿Solo te dedicás a vivir de este deporte?
W.A.: Me tengo que levantar a las 5 de la mañana cuando me toca entrenar. Por ejemplo, los días martes, jueves y sábado voy a las Lomas de Arenas. Los lunes trabajo hasta tarde. Mi padre tiene una empresa de aislamiento acústico para auditorios. Es un trabajo temporal y voy a colaborarle. También soy barman, sirvo copas para fiestas privadas. Muchas veces me trasnoché y era una paliza para el cuerpo…
P. ¿Hace cuánto empezaste en el Trail?
W.A.: Hace dos años empecé. Jugaba fútbol antes. Estoy operado de los cuatro meñiscos, jugué en tercera división en San José (España), un equipo de la filial del Real Madrid y lo dejé. No podía hacer movimentos laterales porque me dolía. Ahora en montaña estoy cómodo.
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Montañismo
12 febrero 2017
MONTAÑISMO Equipan en la palestra de Cañón Colorado, ruta Grado 8 de dificultad
El presidente de la Asociación Municipal de Montañismo Oruro (AMMO), Josué Colque, informó que los deportistas del Club Vertical Rummy, en días pasados comenzaron a equipar las rutas de escalada en el atractivo turístico de Cañón Colorado, donde se cuenta con rutas de graduación de dificultas 6-A y 6-C y se ha proyectado llegar a Grado 8.
"El Club Vertical Rummy como parte de la asociación de montañismo está equipando rutas para escalar en este lugar que llama mucho la atención de los turistas que gustan de este deporte de extremo, ya se tiene cuatro rutas equipadas con graduación de dificultad 6-A y 6-C, ahora vamos por la quinta", indicó Colque.
El pasado fin de semana, Colque junto a Daniel Aschei, Ariel Montaño, Juan Salvador, Ronald Flores y Henry Tito, se trasladaron a Cañón Colorado, para quedarse durante tres días y dos noches, del 4 al 6 de febrero y comenzaron a trabajar en una ruta que llegue a una de las graduaciones de dificultad más complicada en este deporte, esto debido a la inclinación en vertical que presenta el lugar.
"Ha sido muy dificultoso para nosotros comenzar a habilitar esta ruta el primer día tropezamos con la inclinación drástica de la montaña, el segundo día más compañeros escaladores se sumaron, los cuales hicieron escalada y ayudaron en abrir la ruta hasta el tercer día", explicó.
La nueva ruta de graduación 8 de complicación, debe tener un trayecto de 33 metros, Colque, en esta oportunidad logró ascender 8 metros, por lo que este fin de semana nuevamente los deportistas volverán al lugar, para continuar.
En esta misma ruta el equipo de montañistas realizó el equipamiento para la realización de descenso en rapel, con el colocado de chapas con pernos las cuales fueron sujetadas en la roca taladrada. Donde se colocan los mosquetones para escalar.
Asimismo, se realizó el limpiado de la zona de rocas desprendidas o en mal estado, ya que las mismas llegan a ser peligrosas para los montañistas al caer sobre ellos o al desprenderse en el momento del agarre.
"Este proyecto de tener una escalada de grado 8, es muy importante para nosotros ya que mediante las redes sociales muchos escaladores de Bolivia y de otros países están interesados, también vamos a segur equipando más rutas este lugar para que se convierta en un parque de escalada", añadió.
El montañista también indicó que el acondicionamiento de las rutas que se va realizando es con materiales de la AMMO y con elementos donados por Henry Tito Zubieta.
Al tener sólo el 5 por ciento de avance en la ruta grado 8, hoy nuevamente los deportistas volvieron a la zona para continuar con los trabajos, se tiene planificado llegar hasta el 40 por ciento en un trabajo de tres días más.
"El Club Vertical Rummy como parte de la asociación de montañismo está equipando rutas para escalar en este lugar que llama mucho la atención de los turistas que gustan de este deporte de extremo, ya se tiene cuatro rutas equipadas con graduación de dificultad 6-A y 6-C, ahora vamos por la quinta", indicó Colque.
El pasado fin de semana, Colque junto a Daniel Aschei, Ariel Montaño, Juan Salvador, Ronald Flores y Henry Tito, se trasladaron a Cañón Colorado, para quedarse durante tres días y dos noches, del 4 al 6 de febrero y comenzaron a trabajar en una ruta que llegue a una de las graduaciones de dificultad más complicada en este deporte, esto debido a la inclinación en vertical que presenta el lugar.
"Ha sido muy dificultoso para nosotros comenzar a habilitar esta ruta el primer día tropezamos con la inclinación drástica de la montaña, el segundo día más compañeros escaladores se sumaron, los cuales hicieron escalada y ayudaron en abrir la ruta hasta el tercer día", explicó.
La nueva ruta de graduación 8 de complicación, debe tener un trayecto de 33 metros, Colque, en esta oportunidad logró ascender 8 metros, por lo que este fin de semana nuevamente los deportistas volverán al lugar, para continuar.
En esta misma ruta el equipo de montañistas realizó el equipamiento para la realización de descenso en rapel, con el colocado de chapas con pernos las cuales fueron sujetadas en la roca taladrada. Donde se colocan los mosquetones para escalar.
Asimismo, se realizó el limpiado de la zona de rocas desprendidas o en mal estado, ya que las mismas llegan a ser peligrosas para los montañistas al caer sobre ellos o al desprenderse en el momento del agarre.
"Este proyecto de tener una escalada de grado 8, es muy importante para nosotros ya que mediante las redes sociales muchos escaladores de Bolivia y de otros países están interesados, también vamos a segur equipando más rutas este lugar para que se convierta en un parque de escalada", añadió.
El montañista también indicó que el acondicionamiento de las rutas que se va realizando es con materiales de la AMMO y con elementos donados por Henry Tito Zubieta.
Al tener sólo el 5 por ciento de avance en la ruta grado 8, hoy nuevamente los deportistas volvieron a la zona para continuar con los trabajos, se tiene planificado llegar hasta el 40 por ciento en un trabajo de tres días más.
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Montañismo
16 febrero 2016
Oruro Prueba internacional Rock Climbing Trip de montañismo postergada hasta junio
La segunda versión del torneo internacional "Rock Climbing Trip Bolivia" (Excursión Escalando en Rocas Bolivia) que estaba programado para su desarrollo el 1 de mayo en la localidad de Porco del departamento de Potosí, conocido también como el Edén de la Escalada, sufrirá una postergación hasta el mes de junio, según informe de los organizadores.
La intención era aprovechar el feriado internacional por el Día del Trabajo, en realidad se trata de tres días de competencia, para el desarrollo de esta prueba en la que se estima la participación de más de un centenar de escaladores.
Según afirmaron los organizadores, el evento fue pospuesto para el mes de junio. El dirigente de la Asociación Municipal de Montañismo Oruro, Josué Colque, informó que esta postergación les permitirá trabajar y preparar a los deportistas que tienen previsto participar en este torneo. Para el efecto se planificaron jornadas semanales en las palestras de Rummy Campana en el sector Oeste de la ciudad de Oruro.
Asimismo, anunció que se pretende sumar a una dama al equipo de escaladores que representará al departamento de Oruro en este evento internacional. "Es la primera vez que llevaremos a una dama orureña a este tipo de competencias, tenemos a una compañera que está muy entusiasmada para participar, vimos su trabajo y aunque necesitará más práctica tendrá buenos resultados", argumentó Colque.
Las modalidades en las que los representantes orureños se prepararán según convocatoria será: top rope, además de boulder, escalada deportiva o en líder y escalada tradicional.
El directivo también informó que cada deportista para participar en este certamen, deberá depositar algo así como mil bolivianos, por concepto de inscripción, además de cubrir otros gastos como pasajes, alimentación, hospedaje y otros gastos extras como la compra de energizantes.
Los escaladores, gastarán al menos tres mil bolivianos durante la preparación y el desarrollo del evento en material y sobre todo el uso de las zapatillas especiales para este deporte, por ejemplo en el mercado nacional las más económicas cuestan alrededor de 700 bolivianos.
"Nosotros para participar no recibimos ningún apoyo, ahora, al igual que en la primera versión de esta competencia nos presentaremos sin ningún distintivo, más que el nombre y la bandera de Oruro, pues no recibimos ni siquiera el uniforme como en otras disciplinas deportivas, al margen está claro que los organizadores no se responsabilizan por accidentes que puedan ocurrir en el desarrollo de la competencia, de manera que es un enorme gasto y riesgo para nosotros participar en este tipo de pruebas", explicó el directivo.
La intención era aprovechar el feriado internacional por el Día del Trabajo, en realidad se trata de tres días de competencia, para el desarrollo de esta prueba en la que se estima la participación de más de un centenar de escaladores.
Según afirmaron los organizadores, el evento fue pospuesto para el mes de junio. El dirigente de la Asociación Municipal de Montañismo Oruro, Josué Colque, informó que esta postergación les permitirá trabajar y preparar a los deportistas que tienen previsto participar en este torneo. Para el efecto se planificaron jornadas semanales en las palestras de Rummy Campana en el sector Oeste de la ciudad de Oruro.
Asimismo, anunció que se pretende sumar a una dama al equipo de escaladores que representará al departamento de Oruro en este evento internacional. "Es la primera vez que llevaremos a una dama orureña a este tipo de competencias, tenemos a una compañera que está muy entusiasmada para participar, vimos su trabajo y aunque necesitará más práctica tendrá buenos resultados", argumentó Colque.
Las modalidades en las que los representantes orureños se prepararán según convocatoria será: top rope, además de boulder, escalada deportiva o en líder y escalada tradicional.
El directivo también informó que cada deportista para participar en este certamen, deberá depositar algo así como mil bolivianos, por concepto de inscripción, además de cubrir otros gastos como pasajes, alimentación, hospedaje y otros gastos extras como la compra de energizantes.
Los escaladores, gastarán al menos tres mil bolivianos durante la preparación y el desarrollo del evento en material y sobre todo el uso de las zapatillas especiales para este deporte, por ejemplo en el mercado nacional las más económicas cuestan alrededor de 700 bolivianos.
"Nosotros para participar no recibimos ningún apoyo, ahora, al igual que en la primera versión de esta competencia nos presentaremos sin ningún distintivo, más que el nombre y la bandera de Oruro, pues no recibimos ni siquiera el uniforme como en otras disciplinas deportivas, al margen está claro que los organizadores no se responsabilizan por accidentes que puedan ocurrir en el desarrollo de la competencia, de manera que es un enorme gasto y riesgo para nosotros participar en este tipo de pruebas", explicó el directivo.
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Montañismo
07 junio 2014
Mujeres montañistas visitan Palacio Chico
El proyecto Mujer Montaña culminó su segunda versión y sus integrantes visitaron instalaciones del Ministerio de Culturas y Turismo para relatar las incidencias de esta experiencia.
Las directoras del proyecto Mujer Montaña, la boliviana Denys Sanjinés (directora de Andean Secret) y la argentina Griselda Moreno (miembro del Makalu Team), ofrecieron las conclusiones de la exitosa segunda edición de esta experiencia desarrollada en la provincia Salta, Argentina, entre abril y mayo.
La primera edición y el lanzamiento del proyecto se realizaron en junio del año pasado con montañas bolivianas como protagonistas y con el Viceministerio de Turismo apoyando la iniciativa, al igual que este año.
En esta edición participaron 70 montañistas, en su mayoría latinoamericanas, aunque también se contó con la presencia de escaladoras de Canadá, Noruega y Bélgica.
En 2015 se pretende consolidar esta iniciativa deportiva y turística en Perú.
Mujer Montaña es una propuesta inclusiva e integradora que aspira a promover la práctica del senderismo, escalada, alta montaña y deportes de aventura en mujeres sudamericanas, creando espacios de intercambio deportivo, social, cultural y con mensajes de sostenibilidad del medioambiente.
Las directoras del proyecto Mujer Montaña, la boliviana Denys Sanjinés (directora de Andean Secret) y la argentina Griselda Moreno (miembro del Makalu Team), ofrecieron las conclusiones de la exitosa segunda edición de esta experiencia desarrollada en la provincia Salta, Argentina, entre abril y mayo.
La primera edición y el lanzamiento del proyecto se realizaron en junio del año pasado con montañas bolivianas como protagonistas y con el Viceministerio de Turismo apoyando la iniciativa, al igual que este año.
En esta edición participaron 70 montañistas, en su mayoría latinoamericanas, aunque también se contó con la presencia de escaladoras de Canadá, Noruega y Bélgica.
En 2015 se pretende consolidar esta iniciativa deportiva y turística en Perú.
Mujer Montaña es una propuesta inclusiva e integradora que aspira a promover la práctica del senderismo, escalada, alta montaña y deportes de aventura en mujeres sudamericanas, creando espacios de intercambio deportivo, social, cultural y con mensajes de sostenibilidad del medioambiente.
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Montañismo
06 diciembre 2013
Guías de montaña promueven andinismo seguro y profesional
Ser guía de montaña, más que un oficio, es un estilo de vida que conlleva la gran responsabilidad de cuidar la vida de las personas durante el ascenso a un nevado. Por ello, la Asociación de Guías de Montaña y Trekking de Bolivia (AGMTB) promueve el desarrollo de este deporte extremo en el país, pero de una manera segura y a nivel profesional.
Esta organización, establecida en 1986, reúne a guías de montaña que obtuvieron la certificación de la Unión Internacional de Guías de Montaña (UIAGM), así como a aspirantes en proceso de formación de Bolivia, Ecuador, Venezuela, Colombia y Chile.
"Actualmente contamos con 33 miembros certificados y 12 aspirantes, y seguimos creciendo gracias a nuestra escuela que cada año forma nuevos guías. Al ser una profesión arriesgada que pone en juego la vida humana, la formación profesional es imprescindible”, afirma Aldo Riveros, presidente de la AGMTB.
Pertenecer a esta asociación demanda una preparación práctica y teórica de cinco años, en lo que al final del curso, los tres mejores alumnos tienen la oportunidad de viajar a Francia, para continuar su formación por siete semanas intensas.
Pero antes, y como parte del entrenamiento en el país, los aspirantes realizan jornadas de rescate en montaña, ascensos en nieve y roca, y, en los mismos nevados, son puestos al límite para probar su capacidad de resolver problemas y controlar los peligros.
Durante un ascenso -explica Sergio Condori, director de la Escuela de Montaña- todo guía se expone a una serie de amenazas como avalanchas, tormentas de nieve, grietas en el camino, tormentas estáticas y caídas de piedra, sin contar que muchas veces deben lidiar con clientes negligentes que, a pesar del peligro, no quieren desertar.
"Como guías tenemos la responsabilidad de minimizar el riesgo en la montaña. Evidentemente, hay factores naturales que no podemos controlar, pero nosotros debemos decidir si es posible hacer cumbre o retornar, para no arriesgar nuestra vida y la de los clientes”, agrega.
A pesar del riesgo que implica este deporte, en La Paz hay al menos medio centenar de guías de montaña que, sin certificación internacional, se apoyan en sus conocimientos básicos de andinismo y conducen al turistas sin responsabilidad.
José Calisaya, miembro de la AGMTB, dice que este tipo de descuidos desencadenaron una serie de accidentes en diferentes montañas del país. "Cuando íbamos a rescatarlos, veíamos que no eran guías profesionales y que, en muchos casos, no tenían un material adecuado para realizar el ascenso”, recuerda.
Justamente, antes de iniciar el trayecto hacia la cumbre, los guías de montaña profesionales manejan un código de trabajo que les obliga a verificar la capacidad técnica y física de sus clientes, así como el equipo y vestimenta que utilizarán.
Este oficio también demanda una preparación física permanente para resistir la altitud y las exigencias de la montaña.
Cecilio Daza, director de la Escuela de Montaña, cuenta que en temporada baja -de noviembre a febrero- escalan en roca o se entrenan individualmente para practicar las técnicas y mantener la resistencia.
Escuelas de escalada
Otra preocupación de la AGMTB es la falta de interés por esta práctica en el país y la carencia de centros de entrenamiento de andinismo que promuevan este deporte a nivel competitivo, como en otros países de Sudamérica, y con mayor razón en La Paz, que es considerada la "capital del andinismo”.
Riveros considera que esta situación puede revertirse con la construcción de palestras artificiales para que niños, jóvenes y adultos se familiaricen cada vez más con la escalada, pero también con la implementación de escuelas que doten el equipo necesario para los ascensos.
"Estamos dispuestos a colaborar en la promoción y difusión del andinismo, pero también necesitamos el apoyo del Gobierno para elaborar una reglamentación con la que se pueda controlar el trabajo de los guías de montaña en Bolivia, para garantizar la seguridad de todos”, asegura.
Con esta pasión innata por el montañismo, estos guías perseveran en su misión de ofrecer una experiencia gratificante a sus clientes, garantizando su seguridad con una formación permanente y bajo los más altos estándares internacionales.
En 1986 surgen los primeros guías de montaña en Bolivia
El alemán Hermann Wolf fue el primer instructor formal que realizó el primer curso para instructores de alta montaña entre 1984 y 1986, con Bernardo Guarachi como segundo instructor, para difundir el andinismo y crear la base de la comunidad de escaladores de donde se formaría la élite de guías de montaña.
Al finalizar el último módulo, los requerimientos técnicos y el examen final fueron tan exigentes que sólo seis de los 22 inscritos aprobaron el curso. Con estos primeros instructores se creó la Asociación de Guías de Montaña y Trekking de Bolivia (AGMTB), que continuó la formación con cursos de esquí, gracias a convenios realizados con el Club Andino Boliviano.
Una década después, Wolf representó al país en la Asamblea General de la Unión Internacional de Guías de Montaña (UIAGM), en Italia, para solicitar el ingreso de la AGMTB a esta agrupación que reúne a 26 países.
La UIAGM, establecida en Europa después de la Segunda Guerra Mundial, norma los niveles académicos de las escuelas de guías de montaña en todo el mundo. Es una institución reconocida por su seriedad, los altos niveles técnicos que requiere de sus miembros, la calidad profesional y la seguridad que ofrece a los clientes.
Desde entonces, la AGMTB realizó convenios con diferentes países de Europa para estructurar una escuela en Bolivia que cumpla todas las exigencias de formación y también con el fin de que los alumnos viajen a otros países para ganar experiencia en este deporte extremo.
Esta organización, establecida en 1986, reúne a guías de montaña que obtuvieron la certificación de la Unión Internacional de Guías de Montaña (UIAGM), así como a aspirantes en proceso de formación de Bolivia, Ecuador, Venezuela, Colombia y Chile.
"Actualmente contamos con 33 miembros certificados y 12 aspirantes, y seguimos creciendo gracias a nuestra escuela que cada año forma nuevos guías. Al ser una profesión arriesgada que pone en juego la vida humana, la formación profesional es imprescindible”, afirma Aldo Riveros, presidente de la AGMTB.
Pertenecer a esta asociación demanda una preparación práctica y teórica de cinco años, en lo que al final del curso, los tres mejores alumnos tienen la oportunidad de viajar a Francia, para continuar su formación por siete semanas intensas.
Pero antes, y como parte del entrenamiento en el país, los aspirantes realizan jornadas de rescate en montaña, ascensos en nieve y roca, y, en los mismos nevados, son puestos al límite para probar su capacidad de resolver problemas y controlar los peligros.
Durante un ascenso -explica Sergio Condori, director de la Escuela de Montaña- todo guía se expone a una serie de amenazas como avalanchas, tormentas de nieve, grietas en el camino, tormentas estáticas y caídas de piedra, sin contar que muchas veces deben lidiar con clientes negligentes que, a pesar del peligro, no quieren desertar.
"Como guías tenemos la responsabilidad de minimizar el riesgo en la montaña. Evidentemente, hay factores naturales que no podemos controlar, pero nosotros debemos decidir si es posible hacer cumbre o retornar, para no arriesgar nuestra vida y la de los clientes”, agrega.
A pesar del riesgo que implica este deporte, en La Paz hay al menos medio centenar de guías de montaña que, sin certificación internacional, se apoyan en sus conocimientos básicos de andinismo y conducen al turistas sin responsabilidad.
José Calisaya, miembro de la AGMTB, dice que este tipo de descuidos desencadenaron una serie de accidentes en diferentes montañas del país. "Cuando íbamos a rescatarlos, veíamos que no eran guías profesionales y que, en muchos casos, no tenían un material adecuado para realizar el ascenso”, recuerda.
Justamente, antes de iniciar el trayecto hacia la cumbre, los guías de montaña profesionales manejan un código de trabajo que les obliga a verificar la capacidad técnica y física de sus clientes, así como el equipo y vestimenta que utilizarán.
Este oficio también demanda una preparación física permanente para resistir la altitud y las exigencias de la montaña.
Cecilio Daza, director de la Escuela de Montaña, cuenta que en temporada baja -de noviembre a febrero- escalan en roca o se entrenan individualmente para practicar las técnicas y mantener la resistencia.
Escuelas de escalada
Otra preocupación de la AGMTB es la falta de interés por esta práctica en el país y la carencia de centros de entrenamiento de andinismo que promuevan este deporte a nivel competitivo, como en otros países de Sudamérica, y con mayor razón en La Paz, que es considerada la "capital del andinismo”.
Riveros considera que esta situación puede revertirse con la construcción de palestras artificiales para que niños, jóvenes y adultos se familiaricen cada vez más con la escalada, pero también con la implementación de escuelas que doten el equipo necesario para los ascensos.
"Estamos dispuestos a colaborar en la promoción y difusión del andinismo, pero también necesitamos el apoyo del Gobierno para elaborar una reglamentación con la que se pueda controlar el trabajo de los guías de montaña en Bolivia, para garantizar la seguridad de todos”, asegura.
Con esta pasión innata por el montañismo, estos guías perseveran en su misión de ofrecer una experiencia gratificante a sus clientes, garantizando su seguridad con una formación permanente y bajo los más altos estándares internacionales.
En 1986 surgen los primeros guías de montaña en Bolivia
El alemán Hermann Wolf fue el primer instructor formal que realizó el primer curso para instructores de alta montaña entre 1984 y 1986, con Bernardo Guarachi como segundo instructor, para difundir el andinismo y crear la base de la comunidad de escaladores de donde se formaría la élite de guías de montaña.
Al finalizar el último módulo, los requerimientos técnicos y el examen final fueron tan exigentes que sólo seis de los 22 inscritos aprobaron el curso. Con estos primeros instructores se creó la Asociación de Guías de Montaña y Trekking de Bolivia (AGMTB), que continuó la formación con cursos de esquí, gracias a convenios realizados con el Club Andino Boliviano.
Una década después, Wolf representó al país en la Asamblea General de la Unión Internacional de Guías de Montaña (UIAGM), en Italia, para solicitar el ingreso de la AGMTB a esta agrupación que reúne a 26 países.
La UIAGM, establecida en Europa después de la Segunda Guerra Mundial, norma los niveles académicos de las escuelas de guías de montaña en todo el mundo. Es una institución reconocida por su seriedad, los altos niveles técnicos que requiere de sus miembros, la calidad profesional y la seguridad que ofrece a los clientes.
Desde entonces, la AGMTB realizó convenios con diferentes países de Europa para estructurar una escuela en Bolivia que cumpla todas las exigencias de formación y también con el fin de que los alumnos viajen a otros países para ganar experiencia en este deporte extremo.
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Montañismo
24 noviembre 2013
Patricia Altamirano, la primera guía de montaña boliviana
Su corazón latía más fuerte que nunca y la adrenalina se apoderaba de su cuerpo, mientras la inmensidad del paisaje que veía bajo sus pies la dejaba sin aliento. En cuestión de cinco horas, y con sólo 13 años, Patricia Altamirano había conquistado su primer nevado: el Huayna Potosí.
Este primer encuentro con la montaña fue determinante para el inicio de una carrera dedicada al andinismo, rompiendo la hegemonía masculina en el país y consolidándose como la primera guía de montaña boliviana.
Hoy, a sus 28 años, aún puede sentir esa eufórica sensación que compartió junto a su padre, Miguel, quien cuando era escalador, la llevó a la cima de aquel nevado de 6.088 msnm, sin pensar que esa experiencia marcaría el destino de su hija.
"Fue una experiencia única. Después de ese ascenso, sólo quería escalar más y más montañas”, recuerda Patricia, quien vivía en una casa a los pies de este nevado y, al estar cerca del refugio donde se inicia el ascenso, nunca dejó de practicar este deporte y empezó a tener contacto con turistas.
Jamás sabrá a ciencia cierta si fue cuestión de suerte o destino, pero a los 14 años un guía americano que estaba de paso en Bolivia le obsequió una beca para un curso de montañismo en Canadá, incluso cubriendo sus pasajes y estadía por un año.
Lejos de su país natal, Patricia vivió en los refugios de alta montaña para aprender a esquiar, escalar en palestras y, sobre todo, a guiar clientes. Además, como parte de su formación, logró hacer cumbre en nevados de Canadá y también de Suiza.
Esta experiencia, sin embargo, no significó un pase libre para trabajar en agencias de turismo, pues primero se vio obligada a ganar la confianza de sus colegas que todavía no concebían que una mujer guiara a los clientes hacia la cima de los nevados.
"A mis 15 años quería ser guía pero no me dejaban en la asociación. Le decían a mi papá que si me ocurría cualquier accidente, ellos no se harían responsables y que tenía que hacer lo mismo que un hombre”, recuerda.
Sin intimidarse ante las advertencias, Patricia aceptó todos los desafíos y, respaldada por el montañista Juan Villarroel -que siempre creyó en su capacidad- a sus 17 años vivió su primera experiencia como guía en el Illampu, un nevado que entonces no conocía y que aún considera el más difícil de escalar por la técnica que requiere.
Desde entonces, su carrera marchó viento en popa, conquistando en más de una oportunidad los picos del Illimani, el Condoriri, la Cordillera Quimsa Cruz, el Charquini y, por supuesto, el Huayna Potosí y el Illampu.
Estas expediciones, aunque solían ser repetitivas y frecuentes, siempre significaron una victoria para esta escaladora innata, quien jamás deja de impresionarse por la inmensidad de los paisajes que contempla desde arriba.
En cuestión de un año, Patricia no sólo había ganado el respeto y apoyo de sus colegas, sino que se hizo de fama con clientes extranjeros que hacían reservas anticipadas para escalar con ella.
Esto, sin duda, significó un esfuerzo físico. Algunas épocas debía escalar a diario y otras tenía opción de descansar uno o dos días antes de empezar una nueva travesía por los nevados.
"Este ritmo no era tan agotador. Es más, cuando no tenía clientes, en temporada baja, me iba con mis amigos a escalar en roca o porteaba a turistas, como un entrenamiento personal”, asegura.
Su constante preparación con la práctica diaria y los cursos que tomaba, impidieron que sufriera un accidente por negligencia propia. Pero sólo se mantuvo invicta hasta 2008, cuando una avalancha de roca la golpeó con fuerza a sólo metros de hacer cumbre en el Huayna Potosí.
En cuestión de segundos, Patricia se aseguró que los dos clientes que iban con ella estén resguardados, pero como no tuvo tiempo para esconderse, pronto la piedra la empujó seis metros y perdió el conocimiento.
Después de seis horas de espera, con una pierna dislocada y el cuerpo inmóvil, finalmente llegaron a rescatarla con una camilla sobre un esquí en la que la deslizaron hasta los pies del nevado.
Al llegar al hospital más cercano, el diagnóstico fue aterrador: Patricia no volvería a caminar porque había sufrido una fractura en su columna y perdió la sensibilidad de su pie.
Postrada por una semana y con la impotencia latente, finalmente decidió rebatir el dictamen médico, tomando muletas y bastones para recobrar la movilidad en su pierna. En un par de meses, y para sorpresa de todos, Altamirano volvió al ruedo con más fuerza que nunca.
Cuatro años después de este episodio, esta mujer de acero nuevamente colgó las botas y crampones para dedicarse a un nuevo oficio: la maternidad. No obstante, continuó con los ascensos hasta sus cinco meses de embarazo y los retomó cuando su primogénita Maya había cumplido su primer año.
"Sabía hasta dónde podía llegar, así que sólo aceptaba montañas que eran más sencillas. Esto no fue un riesgo para mi salud ni para mi hija”, comenta con la tranquilidad que le caracteriza.
Al poco tiempo, Patricia recibió la noticia de un nuevo embarazo que, al igual que el primero, no la limitó. "Estábamos construyendo el refugio Casa de Guías en el campamento alto del Huayna, así que tenía que subir todos los días con los materiales”, agrega.
A un mes de dar a luz, Altamirano tiene pensado retomar su actividad en las montañas en un año más. Para ella, la montaña no sólo formó su carácter, sino le permitió atesorar experiencias que le llenan de satisfacción, al saber que fue un instrumento para que otros conquisten nevados y sientan esa misma adrenalina que sintió hace 15 años.
Este primer encuentro con la montaña fue determinante para el inicio de una carrera dedicada al andinismo, rompiendo la hegemonía masculina en el país y consolidándose como la primera guía de montaña boliviana.
Hoy, a sus 28 años, aún puede sentir esa eufórica sensación que compartió junto a su padre, Miguel, quien cuando era escalador, la llevó a la cima de aquel nevado de 6.088 msnm, sin pensar que esa experiencia marcaría el destino de su hija.
"Fue una experiencia única. Después de ese ascenso, sólo quería escalar más y más montañas”, recuerda Patricia, quien vivía en una casa a los pies de este nevado y, al estar cerca del refugio donde se inicia el ascenso, nunca dejó de practicar este deporte y empezó a tener contacto con turistas.
Jamás sabrá a ciencia cierta si fue cuestión de suerte o destino, pero a los 14 años un guía americano que estaba de paso en Bolivia le obsequió una beca para un curso de montañismo en Canadá, incluso cubriendo sus pasajes y estadía por un año.
Lejos de su país natal, Patricia vivió en los refugios de alta montaña para aprender a esquiar, escalar en palestras y, sobre todo, a guiar clientes. Además, como parte de su formación, logró hacer cumbre en nevados de Canadá y también de Suiza.
Esta experiencia, sin embargo, no significó un pase libre para trabajar en agencias de turismo, pues primero se vio obligada a ganar la confianza de sus colegas que todavía no concebían que una mujer guiara a los clientes hacia la cima de los nevados.
"A mis 15 años quería ser guía pero no me dejaban en la asociación. Le decían a mi papá que si me ocurría cualquier accidente, ellos no se harían responsables y que tenía que hacer lo mismo que un hombre”, recuerda.
Sin intimidarse ante las advertencias, Patricia aceptó todos los desafíos y, respaldada por el montañista Juan Villarroel -que siempre creyó en su capacidad- a sus 17 años vivió su primera experiencia como guía en el Illampu, un nevado que entonces no conocía y que aún considera el más difícil de escalar por la técnica que requiere.
Desde entonces, su carrera marchó viento en popa, conquistando en más de una oportunidad los picos del Illimani, el Condoriri, la Cordillera Quimsa Cruz, el Charquini y, por supuesto, el Huayna Potosí y el Illampu.
Estas expediciones, aunque solían ser repetitivas y frecuentes, siempre significaron una victoria para esta escaladora innata, quien jamás deja de impresionarse por la inmensidad de los paisajes que contempla desde arriba.
En cuestión de un año, Patricia no sólo había ganado el respeto y apoyo de sus colegas, sino que se hizo de fama con clientes extranjeros que hacían reservas anticipadas para escalar con ella.
Esto, sin duda, significó un esfuerzo físico. Algunas épocas debía escalar a diario y otras tenía opción de descansar uno o dos días antes de empezar una nueva travesía por los nevados.
"Este ritmo no era tan agotador. Es más, cuando no tenía clientes, en temporada baja, me iba con mis amigos a escalar en roca o porteaba a turistas, como un entrenamiento personal”, asegura.
Su constante preparación con la práctica diaria y los cursos que tomaba, impidieron que sufriera un accidente por negligencia propia. Pero sólo se mantuvo invicta hasta 2008, cuando una avalancha de roca la golpeó con fuerza a sólo metros de hacer cumbre en el Huayna Potosí.
En cuestión de segundos, Patricia se aseguró que los dos clientes que iban con ella estén resguardados, pero como no tuvo tiempo para esconderse, pronto la piedra la empujó seis metros y perdió el conocimiento.
Después de seis horas de espera, con una pierna dislocada y el cuerpo inmóvil, finalmente llegaron a rescatarla con una camilla sobre un esquí en la que la deslizaron hasta los pies del nevado.
Al llegar al hospital más cercano, el diagnóstico fue aterrador: Patricia no volvería a caminar porque había sufrido una fractura en su columna y perdió la sensibilidad de su pie.
Postrada por una semana y con la impotencia latente, finalmente decidió rebatir el dictamen médico, tomando muletas y bastones para recobrar la movilidad en su pierna. En un par de meses, y para sorpresa de todos, Altamirano volvió al ruedo con más fuerza que nunca.
Cuatro años después de este episodio, esta mujer de acero nuevamente colgó las botas y crampones para dedicarse a un nuevo oficio: la maternidad. No obstante, continuó con los ascensos hasta sus cinco meses de embarazo y los retomó cuando su primogénita Maya había cumplido su primer año.
"Sabía hasta dónde podía llegar, así que sólo aceptaba montañas que eran más sencillas. Esto no fue un riesgo para mi salud ni para mi hija”, comenta con la tranquilidad que le caracteriza.
Al poco tiempo, Patricia recibió la noticia de un nuevo embarazo que, al igual que el primero, no la limitó. "Estábamos construyendo el refugio Casa de Guías en el campamento alto del Huayna, así que tenía que subir todos los días con los materiales”, agrega.
A un mes de dar a luz, Altamirano tiene pensado retomar su actividad en las montañas en un año más. Para ella, la montaña no sólo formó su carácter, sino le permitió atesorar experiencias que le llenan de satisfacción, al saber que fue un instrumento para que otros conquisten nevados y sientan esa misma adrenalina que sintió hace 15 años.
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Montañismo
18 noviembre 2008
Niño escaló el nevado del Illimani
Un niño, de 13 años escaló el nevado andino Illimani, de 6.462 metros de altitud, el segundo más alto de Bolivia, con la ayuda de su padre y un guía, reportó el pasado domingo un matutino de La Paz.
David Jonatan Flores Patón, junto a dos adultos que lo acompañaron, llegó el 2 de noviembre a la cima del Illimani, un volcán apagado al sur de la ciudad de La Paz, informó el diario paceño, que mostró fotografías de la hazaña.
“La sensación era emocionante estando en el lugar. Las nubes tapaban todo hacia abajo, sólo se veía la cima descubierta, arriba todo estaba azul”, relató el pequeño David, al recordar el momento en que llegó a la cima, no sin antes sufrir en varios trechos por los efectos de la altura, el frío o las grietas filosas. No es normal que un niño escale un nevado tan alto. /AFP
“La sensación era emocionante estando en el lugar. Las nubes tapaban todo hacia abajo, sólo se veía la cima descubierta, arriba todo estaba azul”, relató el pequeño David, al recordar el momento en que llegó a la cima, no sin antes sufrir en varios trechos por los efectos de la altura, el frío o las grietas filosas. No es normal que un niño escale un nevado tan alto. /AFP
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