20 enero 2020

Bernardo Guarachi, el rey de la montaña



Bernardo Guarachi (Patacamaya, La Paz, 4 de diciembre de 1952) agrandó su leyenda como el mejor alpinista boliviano al convertirse en el primero del país en hacer cumbre en las Siete Cimas del mundo, logro que solo unas 200 personas consiguieron.

El jueves 9 de este mes, a las 19.00, hora de la Antártida (02.00 de Bolivia), Bernardo llegó a la cumbre del Macizo Vinson (4.892 metros sobre el nivel del mar) y con ello cumplió su sueño de escalar los siete picos más altos de los siete continentes del planeta (América, Europa, Asia, África, Oceanía, Antártida y Polo Norte).

“Me siento muy contento, soy un hombre importante, nadie ha llegado a todo esto. Estoy orgulloso porque he cumplido con Bolivia”, sostuvo Guarachi, el alpinista de 67 años que completó el objetivo de todo montañista.

No es un logro cualquiera, ya que solo unos 200 escaladores profesionales de todo el mundo lograron esta hazaña que implica mucho esfuerzo, no solo físico, sino económico, claro ejemplo es que para hacer su expedición en la Antártida invirtió cerca de 50.000 dólares, dinero que consiguió con su propio esfuerzo ante la ausencia de apoyo por parte del Gobierno y la empresa privada.

“No sé qué pasa con el Gobierno, desde hace tres años que mandamos cartas al Ministerio de Deportes, incluso al Presidente enviamos notas, pero finalmente no hubo respuesta, eso es lo que me puso mal, no hubo apoyo para ir a la Antártida. Los bancos y las empresas me dijeron que ya no financian más, eso me molestó mucho y por eso decidí autofinanciarme”, relató Bernardo, quien desde joven se interesó por esta disciplina.

Pocos saben que gran parte de su niñez y juventud vivió en Arica, Chile, pero durante la dictadura de Augusto Pinochet en 1974 decidió regresar al país y un día se encontró con el alpinismo por casualidad, un ciudadano español le ofreció un trabajo sin darle más detalles.

“Un día fuimos al aeropuerto a esperar a unos europeos, eran alpinistas, ahí comenzó todo. Empecé de abajo y cada vez me gustó más”, relató.

Gracias a la ayuda de uno de esos extranjeros viajó a Alemania para estudiar alpinismo entre 1978 y 1981 en la escuela Deutscher Alpenverein, donde se tituló. También forma parte de la Unión Internacional de Asociaciones de Guías de Montaña.

Gracias a ello comenzó a hacer expediciones en diferentes partes del mundo, pero no fue hasta que escaló el Everest (Nepal, Asia, 8.848 metros de altitud) en 1998, el nevado más alto del planeta, cuando decidió hacer cumbre en las Siete Cimas.

Como en 1985 ya había conquistado el Aconcagua (Argentina, América, 6.959 m), ya tenía dos nevados realizados, por lo que le faltaban cinco, que los completó en diferentes años: el McKinley (Alaska, Polo Norte, 6.200 m) en 2000, el Kilimanjaro en 2015 (Tanzania, África de 5.895 m), el Elbrús en 2016 (Rusia,

Europa, 5.642 m), el Carstensz en 2016 (Indonesia, Oceanía, 4.883 m) y el Macizo Vinson este año.

Fuera de esta hazaña, en Bolivia escaló varios nevados e hizo cumbre el Illimani (6.460 m) unas 200 veces.

Esa experiencia hizo que sea reclutado por el Cónsul de Estados Unidos para que ascienda el Illimani en la búsqueda de sobrevivientes del avión, de la línea norteamericana Eastern, que se estrelló el 1 de enero de 1985, pero no vio ningún cuerpo, solo restos de la aeronave destruida.

Su esposa sufrió con el Everest

Las diferentes expediciones que tuvo Bernardo Guarachi a lo largo de su trayectoria las vivió con mucha preocupación una persona: su esposa Elena Jemio, quien se siente contenta por el sueño que acaba de hacer realidad su pareja.

“Siempre estuve soportando sus viajes, quedando con esa preocupación de que algún día mi esposo no vuelva de la montaña. Este deporte no tiene seguridad, no hemos tenido apoyo de gobiernos, que nos negaron la cooperación”, dijo Elena, quien lleva 37 años de casada con Bernardo.

De entre todas las expediciones que su esposo realizó la que más le preocupó fue su ascenso al Everest en 1998. “Requirió de tres meses para hacer cumbre. Había mucho viento, cambiaba el tiempo, subía, bajaba. Lo bueno es que tuvimos la colaboración del presidente (Hugo) Banzer”, recordó.

Con el sueño cumplido de Bernardo, Elena ahora se siente contenta y más tranquila. “Estamos bastante felices como familia porque nos dijo que ir a la Antártida iba a ser lo último y que necesitaba que le demos el gusto de cumplir las Siete Cimas del mundo”.

Tienen tres hijos: Eliot (de 33 años), Andrés (31) y Jhonatan (28). El mayor sigue los pasos del padre. “Mi hijo quiere cumplir su sueño de escalar el Everest, lo que necesitamos es apoyo”, finaliza Elena. (19/01/2020)









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