19 junio 2016

Cholitas luchadoras, del ring a combatir la violencia hacia la mujer


Transcurrían los primeros años del siglo XXI cuando para algunas mujeres de pollera cambió para siempre el concepto de lucha libre en Bolivia. Ellas conquistaron a fuerza de destreza un territorio dominado por hombres, y hoy su presencia dentro del cuadrilátero es un atractivo turístico internacional. Su poderío inspiró la creación de personajes y una historieta que pretende luchar contra la violencia hacia la mujer.

El arquitecto e ilustrador Boris Zuazo Meneses creó dos muñecas inspiradas en las cholitas cachascanistas: Lady Virlocha y Rudolfa. Ambas aguerridas combatientes en el ring representan, para su hacedor, a la mujer fuerte e independiente. Cuando termina el combate, sus heroínas tienen una vida que conlleva responsabilidades a pesar de las lesiones deportivas.

Más allá de hacer simples souvenirs decidió que, como las de carne y hueso, debía enfocarse en la valía y fortaleza que demuestran estas mujeres en una sociedad en donde la violencia contra la mujer y los feminicidios son moneda corriente.

El Observatorio de Exigibilidad de los Derechos de las Mujeres de la Defensoría del Pueblo informó que hasta el 5 de marzo de 2016 se registraron 20 feminicidios en Bolivia. Sin embargo, desde esa fecha alrededor de una decena de nuevos casos han sido registrados por los medios de prensa de todo el país.

Con esa premisa empezó a trabajar en la historieta Agárrate si puedes que cuenta cómo Lady Virlocha y Rudolfa tuvieron que superar situaciones de violencia de género desde la niñez. Zuazo espera presentarla en septiembre en el marco de la Feria Internacional del Libro de La Paz.

"Siempre he considerado que se puede educar a través de los muñecos, para mí tienen un fin didáctico. Las cholitas cachascanistas han nacionalizado la lucha libre y son valiosas en una realidad contemporánea plagada de feminicidios, machismo arraigado y una fuerte sexualización de la imagen de la mujer. Ellas luchan en el ring, pero también en la vida”, detalla Zuazo.

Su posición coincide con la de varias cholitas luchadoras que en el pasado se han pronunciado en contra del machismo.

Desde 2012, este arquitecto ha fabricado alrededor de 20 muñecos de tela relacionados a los saberes ancestrales de la cultura andina y el folklore boliviano bajo la marca El Muñeclon. Fabricó un kallawaya que en su interior guardaba diferentes hierbas que se utilizan desde tiempos milenarios para el tratamiento de dolencias.

Los muñecos se pueden adquirir en las ferias dominicales en El Prado donde también se venden los moldes para que cada persona puede rellenar, cocer y dar forma al personaje de su elección.

Lady Virlocha y Rudolfa
Lady Virlocha es joven, ágil, tiene dos hijos y es viuda. Lleva un tatuaje en el brazo, vestimenta sencilla y esconde su identidad tras una capa gruesa de maquillaje y lentes de contacto. Ella se sube a las cuerdas en el cuadrilátero, salta para luego de asestar un golpe y escabullirse mientras la tribuna enloquece por su destreza y temeridad.

Empezó su carrera para mantener a su familia, pero los amigos de sus hijos dicen que su mamá es un falsa chola porque a pesar de luchar no lleva joyas. Al enterarse, Lady Virlocha decide colgarse en el cuello, con una "cadenita”, el único objeto valioso que posee: una cuchara de plata, accesorio que se convierte en su amuleto.

Rudolfa era dueña de una carnicería, cuatro hijos y una posición económica envidiable. Su esposo pierde todo el patrimonio familiar en fiestas y jaranas debido a su alcoholismo.
Su físico imponente y robusto, sumado a un carácter fuerte, la llevan a dedicarse a la lucha libre por las mismas razones que Lady Virlocha.

En la historieta, ambas se enfrentarán en el cuadrilátero a muerte, obligadas por un personaje llamado Machosaurio, él las rapta para que luchen en un evento ilegal. "Son rivales casuales en el ring, personajes que más allá del ego tienen mucho que demostrarse a sí mismas además de la convicción de madres y sobrevivir”, explica el arquitecto.

Zuazo comprende que para lograr que la historia sea creíble debe enfrentar sus propios machismos y los de una sociedad que considera aún que el papel más importante de la mujer es el de madre abnegada.

Zuazo admite que ha buscado el apoyo de varias instituciones, pero que ninguna ha expresado su interés. Sin embargo, espera que hasta la presentación de la historieta alguna entidad apoye su proyecto.

"Considero que desde su lugar, su habilidad y talento cada persona debe asumir una posición y llevar a cabo acciones para luchar en contra de este flagelo social en donde ser mujer, de alguna forma, representa correr peligro”, argumenta.

Zuazo espera que al contar estas historias ficticias, pero con fuertes referencias de la realidad, las muñecas y la historieta contribuyan, desde un lugar lúdico y didáctico, a dejar de "educar princesitas indefensas y machitos violentos”.

DATOS Y DETALLES

Ubicación De momento las muñecas de las cholitas cachascanistas Lady Virlocha y Rudolfa se venden en la feria dominical de El Prado, también se puede solicitar información a consultas.pixel@gmail.com.
Realidad aumentada El arquitecto e ilustrador Boris Zuazo trabaja, de momento, con la empresa SHH desarrollando una aplicación de realidad aumentada, término que se usa para definir una visión a través de un dispositivo tecnológico. Es decir, cuando se enfoque con la cámara del celular a una de las muñecas de las cholitas luchadoras en la pantalla, se observará al personaje realizando movimientos de lucha libre.

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