12 septiembre 2019

La ‘profe’ Ribera predica con el ejemplo



Ganar o perder es circunstancial, considera que el proceso de entrenamiento, el amor, la pasión, la disciplina y la entrega que un deportista pone es lo valioso, porque si hay todo eso, el éxito vendrá por propio peso, una filosofía que maneja Leonor Ribera, entrenadora y esgrimista categoría preveterano, de 46 años.

Lo singular de Ribera es ese desempeño en los dos frentes, como deportista master y entrenadora. Cuenta que se percató de que para enseñar no solo son las palabras y el trabajo diario, sino están los hechos, demostrar a sus alumnos que quien los dirige sigue en competencia, sin importar los resultados finales, redundando que lo más importante es el proceso preparatorio.

“Veo el deporte y la vida de esa manera, no hay mejor prédica que el ejemplo mismo de mostrar en los hechos. Todos apuntan a ganar, eso es obvio, pero en estos años que tengo como entrenadora y deportista, no tengo duda de que lo importante es la voluntad, las ganas, la disciplina con la que una persona se entrena, al final los frutos igual van a llegar. El tema es disfrutar, crecer, ya luego se dará el momento de recoger tu medalla”, enfatiza.

Ribera considera que esas mismas bases y reglas del deporte sirven para la vida, que el esfuerzo, la constancia y la disciplina siempre terminan conduciendo al éxito. “Por eso con mis deportistas hablamos de que no empecemos por pensar en ganar, en estar primeros, eso se sobreentiende, sino respondamos en cada práctica como corresponde, que si lo haces bien, la sumatoria te llevará al final que todos deseamos, y si no, igual, la derrota no puede vencer al esfuerzo dado, nunca pierdes en lo moral cuando lo has entregado todo”.

En el torneo Panamericano de Esgrima disputado en Cochabamba hace días, Ribera fue la mejor deportista de la delegación boliviana al ganar dos preseas de oro y una de bronce.

En su adolescencia, Leonor fue una destacada alumna en educación física, luego ingresó al ámbito competitivo nacional donde logró títulos y puestos importantes que le llevaron a competir en Sudamericanos y Juegos Bolivarianos como en 1993 y 2009.

“Cuando se realizaron los Bolivarianos en Santa Cruz y en Sucre pude lograr medallas de bronce por equipos y en los sudamericanos siempre conseguí subir al podio representando a Bolivia”.

Contó que no participó en otros eventos internacionales por el factor económico, porque le faltaban recursos pese a que tuvo un buen nivel competitivo.

El presente de Ribera es ser la entrenadora del club de esgrima Los Tremendos, de Santa Cruz, donde cuenta con una treintena de alumnos, quienes se destacan en las categorías menores.

“Es hermoso, es fantástico la faceta de entrenadora. Actualmente es la labor más importante para mí, la de preparar a nuevos esgrimistas, no solo en lo deportivo, sino en lo moral. Quiero apasionar a los niños por el deporte, que disfruten, se diviertan, pero también que cumplan sus reglas y eso se replique en todo lo que hagan: estudio, trabajo, en todo, que sepan disfrutar lo que hacen, sea bueno o malo el resultado que consiguen”.

Desde los 20 años de edad es monitora, allí fue cuando comenzó su vocación de enseñar, de transmitir todo lo que aprendió en el ámbito deportivo y en la esgrima.

Entre Los Tremendos se destacan Fernanda Arauz, Josué Camacho y otros niños que ya lograron éxitos fuera del país. “Hasta ese nombre tiene su propia historia, porque hasta antes de llamarnos así, nosotros competíamos como escuela, pero ocurrió que nuestros deportistas siempre acaparaban los primeros lugares: primero, segundo y hasta tercer puesto, por eso nos decían ‘estos son tremendos’ y decidimos nombrarnos de esa manera”, evoca la entrenadora-deportista.

En su club, uno de los gratos recuerdos que tiene es de cuando en 2016 viajaron a Brasil siendo parte de una delegación nacional, de donde sus alumnos trajeron siete preseas sudamericanas, el mayor número que el resto de la delegación nacional.

Fernanda Arauz obtuvo plata en espada y bronce en florete y en sable; Josué Camacho fue tercero en sable en la categoría infantil y la misma Ribera ganó oro en sable, plata en espada y bronce en florete.

Uno de los pilares en la escuela Los Tremendos es Antonio Limpias, hijo de Leonor, quien es un entrenador capacitado que ya preparó a muchos niños con resultados positivos en los campeonatos.

Leonor junto a los alumnos de la escuela Los Tremendos, el sábado. Foto: Leonor Ribera

Un inicio vertiginoso de 4 meses

Pensó que el deporte “era fácil, muy fácil”, porque tuvo un inicio singular en el ámbito de la esgrima competitiva, pues Leonor Ribera, en su primera experiencia, a cuatros meses de comenzar a practicar y competir, ya había llegado a un Sudamericano, pensando en que el deporte era así de sencillo; sin embargo, luego se dio cuenta de que su arranque fue atípico, que el deporte en su mayoría es sinónimo de esfuerzo, constancia y entrega de muchos años.

La entrenadora-deportista recuerda que tuvo un comienzo especial, como un cuento de hadas, pero con los años entendió que para destacarse en el deporte se necesita de compromiso y bastante respaldo.

“Después de dos meses desde que comencé a practicar se dio un campeonato estudiantil departamental en Santa Cruz, terminé entre las tres mejores. Un mes después fui a mi primer Nacional en La Paz, en el que clasifiqué segundo y de ahí, al mes siguiente, fui a un Sudamericano en Buenos Aires, Argentina, todo bastante rápido”.

Recuerda que vivió en carne propia la falta de un proceso previo de mayor competencia, porque en ese su primer torneo internacional no hizo un solo un punto, un solo tocado y fue duro y muy frustrante para ella, aunque le sirvió para más adelante.

“Luego supe que debía prepararme más, estar mejor, por eso pienso que lo previo es lo más importante. Eso siempre les comento a mis alumnos, que al inicio o luego puede estar la derrota, por eso mismo es que debemos prepararnos siempre mejor”.

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