El evento permite observar en un solo acto las enormes diferencias del desarrollo de un país a otro. No es solo el aspecto biotípico que no es el ideal en buena parte de los casos, producto de una diferente realidad donde la disponibilidad nutricional en los hogares de algunos fue precario y muy distinto a la realidad de las delegaciones de países que habitan otras líneas de confort. Hay jóvenes deportistas que aún mendigan presupuesto a sus gobiernos.
Bolivia, una de las "cenicientas" que nunca logró el halago de una medalla en 80 años, asiste como siempre apretando una ilusión entre las manos, para verla desvanecerse en el espejismo de una mirada al vacío.
En Río, Bolivia comparte el edificio número 26. Ubicados en el piso 18, podemos ver que nuestro vecino Holanda trajo todos sus servicios: equipos médicos, gimnasio, y otros. Además, decenas de espléndidas bicicletas para mantenerse en forma y aparatos que les permiten hasta remar en tierra. A ellos no se los ve mendigando los servicios ofrecidos por los organizadores, como los dentales y oftalmológicos de gran demanda por circunstanciales usuarios como nosotros. Los hermanos brasileños, con tecnología de punta y personal eficiente, realizan un minucioso examen de ojos, recetan y entregan los lentes nuevos en la mano al poco tiempo.
Realmente los Juegos permiten ver mejor muchas cosas.
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