30 noviembre 2009

Ricardo Monroy “Lloré por la falta de apoyo”


Sin lugar a dudas fue el mejor deportista nacional de los Juegos Bolivarianos, que concluyeron el jueves 26 en Sucre. Las cuatro medallas doradas que consiguió en el raquetbol confirmaron que no tiene quién le haga frente, pues en Ecuador 2001 y en Colombia 2005 ya había sumado oro de a dos. Ricardo Monroy habló de su gran momento, de por qué no fue el abanderado de Bolivia, de cómo llegó a ser el gran campeón y de los secretos para que el país sea una “potencia” en esta disciplina.

¿Si fuera por cantidad de medallas de oro ganadas, vos serías uno de los hombres más ricos de Bolivia?

Creo que sí porque hemos tenido un buen rendimiento en estos Juegos, pues no todos los días se logra cuatro preseas doradas. Una vez terminado el campeonato, haciendo un análisis, estoy muy

satisfecho.

¿Cuál ha sido el título más importante de los ocho que has conseguido en Juegos Bolivarianos?

Los últimos que gané acá, por el hecho de competir en mi país a escala internacional, con la gente que nos sigue y nos quiere. Es más difícil porque la exigencia es mayor ante tu público.

¿Por qué no compites de manera profesional?

Tal vez uno necesita arriesgarse en algún momento, digo eso porque el circuito profesional está en Estados Unidos y se necesita invertir dinero para participar. Acá en Bolivia muchas veces no podemos asistir ni siquiera a eventos oficiales porque no hay dinero.

Si un patrocinador te dijera: “Ricardo, vaya a competir a EEUU”, ¿qué harías?

Con gusto iría, pero la realidad es otra. Por ejemplo, en los próximos días se realizará el Mundial juvenil y no estoy yendo como entrenador porque no hay apoyo económico. La Federación Boliviana de Raquetbol nos informó que el Fondo de Inversión para el Deporte y el Viceministerio de Deportes gastaron todo el presupuesto en los Bolivarianos.

¿Cuál es el secreto para que el raquetbol boliviano destaque en el ámbito internacional?

De alguna manera ayuda el hecho de que en el país haya rivales con nivel internacional. Eso hace que la gente que está detrás se impulse y esté rozándose con los mejores. Digo eso porque acá en Bolivia hay campeones sudamericanos, panamericanos y mundiales.

Hay gente que dice que en otros países no se compite y que por ello Bolivia es una potencia…

Si bien no está tan desarrollada nuestra disciplina, la gente se prepara. Ecuador, Venezuela y Colombia, que fueron los rivales a los que debimos vencer en los Juegos, estuvieron dos meses en una gira en Estados Unidos. Bolivia tenía planificado ir, pero no hubo dinero para el viaje. Además, el ráquet llegó relativamente rápido al país, pues a principios de los 80, después de 15 años de su aparición en el mundo, ya se jugaba en Bolivia.

¿Crees que en el país se debería apostar más por esta disciplina?

No es por envidia, pero si buscamos éxitos y resultados, como los tenemos en ráquet, por qué no se apoya con todo a este deporte, y no a otros donde se maneja mucho dinero y no logramos nada. Tenemos que invertir en el ráquet para hacer más campeones, pues en esta disciplina tenemos un desarrollo de primer nivel. De esto deberían darse cuenta las autoridades y respaldarnos.

¿Te afectó el hecho de que no te hayan nombrado el abanderado por Bolivia?

No, porque ya me acostumbré a ello y no es mi problema, es algo que tiene que manejar la dirigencia. En esta versión se me consideraba para portar la bandera y la dirigencia del raquetbol en algún momento me pidió una hoja de vida, porque era uno de los deportistas con mejores logros, pues había obtenido cuatro oros en los dos Juegos anteriores. Tampoco se me tomó en cuenta para 2005, pues en esa versión por casualidad llevé la bandera, porque el luchador Cristian Nova tuvo un problema con el pesaje y no pudo estar en la inauguración. Recuerdo que cuando pasaba dijeron el nombre de Cristian y no el mío, porque fue un nombramiento de última hora.

¿Crees que las autoridades no están informadas de tus logros?

Sería tonto pensar que una autoridad deportiva no sabe, pues hasta el presidente de la República, Evo Morales, nos recibió un par de veces. Incluso para esta versión tuvimos su visita y él reconoció los logros del ráquet. Además, las autoridades del Comité Olímpico Boliviano (COB) nos conocen bien, porque ellos personalmente nos han colgado las medallas de oro en los Juegos. Lo que pasa que se hacen los de la vista gorda.

¿Es cierto que te pidieron que portes la bandera en el cierre de los Juegos?

Sí, pero no acepté porque era una falta de respeto.

¿Cómo fue que de tenista pasaste a ser raquetbolista?

De los 7 a los 12 años tuve la oportunidad de practicar tenis en el Club Polanco. El cambio se dio luego, pues se abrió el Ráquet Club Urbarí, que estaba cerca de mi casa, y visitamos las instalaciones y nos gustó. Además, en el 88 y 89 el ráquet era una novedad. Pero lo que me cautivó fue que hubo un campeonato interno en el club, y yo, con la base que tenía del tenis, gané la categoría 12 años.

¿Cuántos títulos departamentales, nacionales e internacionales has ganado?

En lo departamental no he llevado la cuenta porque son cinco años que no pierdo ningún torneo y en algunas temporadas son seis o siete los que se juegan. En los nacionales estoy cerca de los 30 campeonatos ganados. De los internacionales no he registrado el detalle.

Ya tienes 33 años, ¿estarás en los próximos Bolivarianos?

En esta disciplina a escala internacional hay deportistas arriba de los 40 años que tienen un buen rendimiento. Me encantaría estar en la próxima versión, pero también tengo interés de ser entrenador. Creo que las razones para que yo me quede tranquilo fuera de las canchas van a ser Carlos Keller, Yenny Daza, Yazmine Sabja, entre otros, que con menos de 25 años tienen una capacidad increíble. Entonces, podría ya no ser necesario que yo siga.

¿En torneos internacionales se sorprenden del nivel de los bolivianos?

No, porque cada vez que entramos en la cancha saben quién es Bolivia. Gracias a Dios y para orgullo nuestro, la Federación Internacional del Ráquet reconoce que el país es una potencia mundial. Incluso vienen extranjeros de Estados Unidos, Canadá y de Europa para ver de qué se trata esto y por qué se obtienen tan buenos resultados.

¿Te han pedido que los entrenes?

He recibido algunas ofertas. Aquí cerca, en Chile, el año pasado me hicieron una propuesta muy buena pero no la consideré porque la tierra de uno es la tierra y es difícil dejarla. Significaba un sacrificio alejarse de la familia y de los amigos; además, tampoco me vería compitiendo en contra de mi gente.

¿Cómo te ha ido en los enfrentamientos con los mejores del mundo?

En 15 años me ha tocado jugar con dos o tres de ellos, que en su momento eran los mejores. No les gané, pero tampoco el resultado fue aplastante. Es la diferencia entre un jugador profesional y uno amateur. Personalmente me considero un jugador profesional sin dinero, porque el ritmo de vida y la disciplina que llevo es igual o tal vez mejor que muchos de los profesionales que ganan dinero en el ráquet.

¿De cuánto tiempo es tu preparación antes de los campeonatos?

Por la experiencia que tengo sé que en dos meses no me puedo preparar. En realidad son 20 años de entrenarme para esto, los resultados no son por casualidad.

¿Cuál es el sueño que te falta lograr en el raquetbol?

Participar en unos Juegos Olímpicos, aunque la disciplina no es aún olímpica. Dios quiera que me alcance el tiempo para lograrlo, y si no se puede, que sea como entrenador.

¿Perjudica que la Asociación Cruceña de Raquetbol no tenga un escenario propio?

Las figuras que Santa Cruz tiene son producto del esfuerzo de los padres. Yo pago hace 20 años mi mensualidad de entre 40 y 50 dólares para poder entrenarme en el Ráquet Club Urbarí. La única vez que no pagué fue hace cuatro años, cuando el club me dio un mes gratis.

Cochabamba y Sucre tienen canchas propias, ¿cuándo Santa Cruz contará con las suyas?

En una charla con el presidente Evo Morales vimos esa necesidad y nos dio su promesa de que nos ayudará. Esperemos que con estos resultados se esté afianzando esa promesa y que se haga realidad el próximo mes.

Se te ve tranquilo, ¿alguna vez explotaste en la cancha?

Hace muchos años que no. Además, no lo hago porque mi orgullo más grande es la imagen que tengo, no por ganador, sino por la calidad de persona dentro y fuera de la cancha. Sería una tontera en un partido injuriar o golpear la raqueta.

¿Alguna vez pensaste en tirar la toalla por falta de apoyo?

Lloré por la falta de apoyo. Es complicado a veces el no poder viajar a torneos internacionales o hacerlo y tener dinero sólo para una comida al día. Ahora me duele como entrenador ver cómo chicos que pueden lograr muy buenos resultados se tienen que quedar en sus casas.

¿A qué jugador ves como el que te sigue los pasos?

A Carlos Keller, con el que jugué la final de singles en estos Juegos. Lo veo como un jugador más completo que yo.

¿De qué vive Ricardo Monroy?

De la pasión, entregado a tiempo completo al raquetbol. Doy clases particulares y soy entrenador de la asociación.

Una vida

Ricardo Javier Monroy tiene 33 años, de los cuales lleva 21 practicando raquetbol. Sus primeros pasos con la raqueta los hizo en el tenis, pues desde los 7 hasta los 12 años practicó este deporte. Acumula nueve medallas de oro ganadas en los Juegos Bolivarianos, cuatro de ellas en la reciente versión, que concluyó el jueves en Sucre.

Tiene título de entrenador de ráquet y es egresado del Instituto Superior de la Actividad Física de Santa Cruz.

La frase

Son cinco años que no pierdo ningún torneo local y en algunas temporadas son seis o siete los que se juegan.

En las competencias nacionales estoy cerca de los 30 campeonatos ganados. De las internacionales no he registrado el detalle.

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