01 diciembre 2008

Tenista • María Fernanda Álvarez, que vive en Argentina y viaja sola desde sus 11 años



Ganó o perdió?, ¿en qué país está jugando? y ¿en qué puesto del ranking está?, son algunas de las preguntas que surgen cuando se habla de la tenista cruceña María Fernanda Álvarez, quien hasta ahora se ha convertido en la mejor tenista femenina boliviana de la historia. Pero muy pocos se preguntan ¿cómo lo logró?, ¿la pasará bien sin sus seres queridos (viaja sola desde los 11 años)? y ¿cómo hace para levantarse de los traspiés? La respuesta se encuentra en una forma de vida muy diferente que lleva Nanda, en relación a una joven de su edad (19), y que la convierte en todo un ejemplo de perseverancia.
Álvarez debe ser la única deportista que en los últimos tiempos sacó la cara por Bolivia ganando torneos altamente exigentes y a la vez es la mejor de la historia nacional, porque nunca antes una boliviana había ascendido hasta el puesto 287 (ésa es su posición actual, pero es muy probable que termine el año en el 250) del ranking que regula la Asociación Femenina de Tenis (WTA, por sus siglas en inglés). Por todo esto, es el referente del tenis boliviano ante los ojos del mundo. “Muchos presidentes de federaciones saben quién es Nanda y siempre hacen buenos comentarios de ella”, afirmó Edmundo Rodríguez, vicepresidente de la Confederación Sudamericana de Tenis (Cosat) y representante del continente ante la Federación Internacional de Tenis (ITF).
La cara bonita de todo esto es el festejo de seis títulos profesionales, el acoso de la prensa y la admiración con que la miran muchas personas, pero para lograrlo tuvo que pasar un sinfín de peripecias, que sólo puede soportar una amante del tenis.
Nanda realizó sus primeros viajes al exterior, sin sus padres, a los 9 años. A esa edad, acompañada por su hermana Daniela, que también jugaba, lo tomó como una diversión; pero años después su talento la obligó a viajar más, lo que se convirtió en su forma de vida. A los 14 decidió irse a vivir a Buenos Aires, con la premisa de mejorar su nivel competitivo. Su mamá, Fátima Terán, nunca estuvo de acuerdo pero cedió y apoyó a la menor de sus hijas.
Desde esa edad aprendió a ser independiente, pues mantuvo un patrón de rutina muy parecido todos estos años. “Me levanto a las 7:00, preparo mi desayuno, a las 8:00 nos recogen para llevarnos al club, a las 8:30 se inician los entrenamientos, a las 10:30 vamos al gimnasio, a las 12:00 almorzamos en el restaurante de un hospital cercano y a las 14:00 volvemos a la cancha. Desde las 17:00 hacemos física y se acabó el día”, resumió Nanda.
Pero en medio de esa vida guiada por los horarios y las rutinas debe lidiar con algunos contratiempos. “Vivo en la casa de una familia, junto a otros once tenistas, que entrenan en la misma academia. Lo malo es que tenemos un solo baño y todos peleamos por entrar primero”, recordó. “Las primeras semanas vivía llorando, porque no estaba acostumbrada a vivir lejos de mis padres. Tenía que solucionar mis problemas sola”, afirmó.
Quizás los momentos más tristes para la tenista fueron sus cumpleaños o las Navidades sin fiesta y sin familiares. “Cuando cumplí 15 me visitó mi papá y sólo fuimos a cenar, porque me estaba entrenando para torneos importantes”, recordó. Cuando viaja a los torneos, la rutina y las experiencias son diferentes, pues debe buscar la forma de hacerse entender en países donde no hablan el castellano, como Marruecos o Serbia y Montenegro, donde jugó torneos junior. “Uno termina aprendiendo lo básico. El inglés me lo enseñaron en el colegio, pero lo mejoré viajando”, dijo.
Cuando llega a la sede de algún torneo, es lógico, que debe buscar un lugar para alojarse, a no ser que los organizadores lo incluyan de forma gratuita. Cuando juega en algún país de Sudamérica se aloja en casas de familias, pero en otros lugares recurre a hoteles o alojamientos. “El peor fue uno en Lima. En dos pequeños cuartos tuvimos que pasar la noche once personas. Las camas eran un asco, pero estábamos muy cansadas”, recordó.
Este año fue el más difícil para Álvarez, pues a media temporada se le salió el hombro derecho y tuvo que parar, le negaron su visa para Europa y no podía lograr los resultados que esperaba. “Momentos de depresión llegan a cada momento, pero esta vez fue demasiado, le hablé a mi padre para que venga porque necesitaba a alguien junto a mí”, acotó. Con el apoyo de Ernesto Álvarez y mucho trabajo remontó esa mala racha y ganó dos torneos de $us 10.000 y el primero de $us 25.000.
Como pocas bolivianas, la tenista tiene más amigos fuera del país que en su propia tierra y para mantener contacto con ellos debe recurrir al MSN (chat), al Facebook y a cualquier otro medio tecnológico. Igual de diferente fue su manera de alcanzar el bachillerato, pues recurrió al estudio libre, una modalidad académica en la que estudió sola un plan de avance y rindió varios exámenes. Ella pensaba seguir estudiando, pero por ahora no puede más que “pensar, respirar, vivir y entregarme al tenis”, así lo resumió.

La entrevista

“Me encanta ser boliviana”
Nanda Álvarez
- ¿Cómo puedes calificar la temporada 2008?
- Fue buena. Teníamos el objetivo de acercarnos a las 200 mejores del mundo y lo logré. Además al ganar el torneo de Puebla me di cuenta que mi nivel está para torneos más exigentes.
- Este año tuviste momentos muy difíciles...
- Sí y me ayudaron a madurar. Hubo un momento en el que me cansé completamente. Lloraba y quería regresar a mi casa, pero lo superé y todo salió bien.
- ¿Te sentís apoyada en Bolivia?
- Ya no me obsesiona pedir apoyo, porque ya me cansé. Me encanta ser boliviana y siempre jugaré con mi bandera, aunque no me ayuden, eso no importa.
- ¿Cuál es tu objetivo en 2009?
- La idea es terminar el año entre las mejores 120 del mundo. Tengo grandes posibilidades de lograrlo y no pienso desperdiciarlas.

Cifras

25
Países ha visitado hasta el momento en reiteradas veces

19
Es la edad de Nanda. Nació el 28 de febrero de 1989

93
Son los partidos que ha ganado como profesional. Perdió 42

Un sponsor le paga todo
Como toda tenista profesional que está iniciando su carrera, María Fernanda Álvarez desde este año ya cuenta con un patrocinador, con el que tiene un contrato y objetivos bien definidos. Él costea todos los gastos de la boliviana a cambio de buenos resultados.
El papá de Nanda, Ernesto Álvarez, peregrinó varios años en Bolivia en busca de patrocinadores para que los viajes de su hija no sean tan ‘pesados’ en términos económicos, pero no encontró buena respuesta. Sin embargo, el talento de la tenista fue observado por el argentino Carlos Musis que le hizo una propuesta a Nanda para apoyar su carrera profesional.
El sponsor paga todos sus gastos, que tienen que ver con su preparación, viajes, alojamientos, alimentación y salud, entre otras cosas. Esta situación le permite a Álvarez disputar muchos torneos y mejorar en el ranking WTA.
El apoyo de Musis será remunerado de la siguiente forma: de todo lo que gane la cruceña, él se quedará con el 55% y depositará a una cuenta de ella el restante 45%. Eso hasta que cumpla 22 años y de ahí en adelante Musis recibirá el 7%, hasta que Nanda ponga fin a su carrera.
Todos los gastos que realiza la tenista están siendo contabilizados, para que sean devueltos de la forma antes mencionada. En esta temporada Nanda gastó cerca de $us 43.000, pero una parte fue financiada por Ernesto Álvarez y la cuenta de su hija con Musis bajó a unos $us 25.000.
En contra partida, la cruceña en dos años ganó $us 29.904 ($us 13.977 en 2008) de los premios de los torneos.

Opinión

Edmundo Rodríguez / Alto directivo de Tenis

Su reto en 2009 será más grande
La reciente seguidilla de triunfos internacionales de María Fernanda Álvarez, que la llevó a escalar a posiciones importantes del ranking profesional que controla la WTA, desde ya la encumbran como la mejor jugadora boliviana, porque antes ninguna de nuestras jóvenes figuras lograron llegar a esta importante posición y al destacado nivel de competencia que tiene.
En un deporte con una estructura sólida de competencias internacionales profesionales, donde semanalmente compiten más de 1.500 jugadoras en más de 20 torneos simultáneos en todo el mundo, es ésta una posición de privilegio a la que muchas jovencitas desearían llegar.
Hacia adelante, a Nanda le espera mayores sacrificios, porque paran avanzar en el ranking (manifestó que su próximo objetivo es colocarse por arriba del puesto 200, se entiende durante el 2009) debe competir en torneos cada vez más exigentes, donde no solamente debe exponer su reconocido talento y técnica, sino también debe tener mayor preparación física y actitud ganadora.
En nuestro modesto entender, Nanda tiene todas las posibilidades de conseguir ese objetivo. Si analizamos el camino que siguieron algunas de las jugadoras sudamericanas más destacadas, podemos asegurar que nuestra boliviana está por buen camino. La argentina Gisela Dulko, por ejemplo, está ubicada en la posición 51 y tiene 23 años de edad, cuatro más que Nanda. La colombiana Mariana Duque (de 19 años), que está en el puesto 109, y la argentina Betina Jozami (de 20 años), que se ubica en el puesto 141 al concluir el 2008, ocupaban las posiciones 201 y 299 respectivamente en 2007, lo que nos lleva a pensar que siguiendo el mismo camino, Álvarez podrá ubicarse dentro de esas posiciones al finalizar el 2009. Tiene similar edad y estuvo compitiendo con ellas como juvenil en iguales condiciones.
Estamos cada vez más cerca de que se cumpla un gran objetivo en el tenis boliviano, que es tener a una representante en la élite del tenis mundial, que además abrirá el camino para otras nacionales. Confiamos en que Nanda tiene lo suficiente para conseguirlo.

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