14 abril 2008

Jinete boliviano destaca en un Clásico de EEUU


Que un boliviano se roce con los mejores del mundo ya representa una hazaña, y más lo es si es capaz de dar pelea y de ubicarse entre los mejores en un gran evento de corte internacional. Eso ocurrió desde el jueves y hasta ayer con el jinete nacional Roberto Daza Cardozo durante su participación en el torneo hípico Clásico de Ocala y Tampa, disputado en el estado de Florida, en Estados Unidos.

La cita, ya tradicional en el país del norte, reunió a unos 5.000 binomios, entre ellos los mejores jinetes de varias partes del mundo. De hecho, estuvo presente el mejor de todos, Rodrigo Pezoa, un europeo que en el ámbito profesional ha ganado lo que ha querido en el hipismo.

Daza, uno de los más jóvenes de la competición (está por cumplir 25 años), vive en Estados Unidos desde el año 2001, donde se graduó como administrador de empresas, hizo un masterado en Alta Gerencia y en la actualidad está por terminar un doctorado en Administración Financiera en la Florida

Christian University de Orlando.

En Bolivia fue campeón nacional hípico en todas las categorías. Su mayor éxito fue obtener el título máximo a sus 16 años, saltando a una altura de un metro y 40 centímetros, la mayor en nuestro medio.

Durante sus estudios en Estados Unidos no descuidó su pasión por los deportes ecuestres, y hoy por hoy es jinete de la máxima categoría de la Federación Ecuestre de aquel país. “En Estados Unidos no salta cualquiera, hay que estar federado, y Roberto lo está”, según comentó su padre, Roberto Daza Rocha.

Desde el jueves, Daza Cardozo ha vivido los mejores momentos de su carrera hípica en el país norteamericano. Ese día, en Ocala, se clasificó en quinto lugar entre 123 jinetes saltando a una altura de un metro y 60 centímetros. En la prueba intervinieron los mejores del mundo: fue primero Aaron Vale, actual jinete olímpico de Estados Unidos.

Daza se ubicó por encima de varios destacados, entre ellos John Petters, olímpico de Canadá, y Eleonor Green, de Estados Unidos. En determinado momento de la competencia llegó a estar tercero, pero quedó finalmente en quinto lugar.

El viernes, también en Ocala, fue decimoctavo, saltando igualmente a una altura de 1,60 metros. El estadounidense Gary Young y la canadiense Molly Grosalan se ubicaron en primer y segundo lugares.

Su séptimo puesto del sábado, en la prueba de velocidad y conducción, ratificó el gran nivel en el que el boliviano está compitiendo con el caballo estadounidense de nombre My. Ese día intervinieron 125 binomios de distintas partes del mundo.

El ganador fue Rodrigo Pezoa, múltiple campeón mundial y jinete olímpico; Aaron Vale, de Estados Unidos, ocupó el segundo puesto y fue tercera la estadounidense Shawn McMillen.

Ayer, al cierre de esta edición, todavía no se conocía cómo le había ido en la cuarta y última jornada del evento. Según Roberto Daza Rocha, su hijo tenía la posibilidad de competir con leva roja, prenda reservada para los mejores exponentes. “Ha cumplido una gran campaña y por ello estamos muy felices”, anotó.

Otra mirada

NIVEL PROFESIONAL

El torneo en el que destacó Daza albergó a jinetes profesionales de todo el mundo. Para tener una idea de la magnitud de este tipo de eventos basta conocer que el caballo del europeo Roberto Pezoa tiene un costo de tres millones de dólares. El jinete boliviano cabalga sobre un ejemplar que cuesta 500 mil dólares, de propiedad del club hípico al que pertenece en Estados Unidos.

UNOS 5.000 BINOMIOS

El club de Tampa donde se llevó a cabo el certamen tiene capacidad para albergar unos 8.000 caballos a la vez. Tiene cuatro enormes pistas en las que se salta a la vez. Durante el fin de semana, 5.000 binomios de todas partes del mundo, entre ellos un boliviano, participaron en el acontecimiento.

ALTURA OLÍMPICA

En Bolivia, a la máxima altura en las competencias principales es de un metro y 30 centímetros con un desempate de 1,40. En la prueba de Estados Unidos, la altura fue de 1,60 m, que es el parámetro olímpico. Es decir, si no es el primero, Daza debe de ser uno de los pocos bolivianos saltando tan alto.